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martes, 2 de diciembre de 2014

Sin Brothers


Los Sin Brothers son una orquesta típica de cuerdas y voces que propone un viaje musical a los años  30´ y 40´ conociendo el swing de Oscar Alemán, paseando por los pasillos del folk y haciendo un guiño a las primeras épocas del rock.
Con Lucas Corsi en ukelele, Franco Sachetto en banjo y Cristian Domínguez en contrabajo, este trío - que ha recorrido escenarios tandilenses y diversas ciudades del país - invita a soñar desde la butaca en el intento por quedarse sentado y no mover los piecitos.

Es un viernes de noviembre, y un fin de semana largo comienza en la bohemia San Telmo de Chez Praliné. En un par de días, los Sin Brothers cerrarán en el Teatro Mandril el Ukelele Argentina Festival, en un fin de semana agitado que los aleja de su Tandil natal. 
Cuando el acústico da lugar a la música de fondo (suena Beirut, y el piano de "Un dernier verre (pour la route) invita a acercarse), la terraza se presta a conversar. 
Es Lucas Corsi, quien como un líder nato se me acerca, sin nunca dejar de hablar, o como me indican después "de derrochar talento". Las siguientes son algunas de las preguntas que pude hacerle y que respondió sin calzón quitado, pero con el sombrero puesto. 
   
¿Cuáles son sus principales referentes musicales?
Si te tengo que nombrar son muchísimos, entre ellos Hank Williams, y Django Reinhardt. Más del lado del swing Django Reinhardt y un poco más del lado del folk Hank Williams. De parte del ukelele también Roy Smeck. Los Travelling también nos aportan más del lado folk. Siempre de todas formas, las influencias vienen de los años 50´para abajo como manteniendo esa estética más folk, más acústica y no tan "enchufada", sin amplificar tanto. El trío se generó más del lado folk.

¿Cómo se formó la banda? 
La movida inicial se generó en Tandil. Yo venía de Tucumán y Fran (Franco Sachetto) y Cuba (Cristian Domínguez) venían también haciendo un poco del estilo swing con una banda que se llamaba "Natural Swing" que tenía un estilo más Reinhardt, más gipsy. 
Pero ustedes tres, ¿cómo llegaron a conocerse?
Yo conocía a Franco, porque somos luthiers y empezamos a pegar onda para cantar. Armonías y esas cosas y empezamos con algunos temas. Salimos al final con cinco temas en un restaurant de acá de Tandil. La banda empezó a funcionar, y empezamos a tocar en los circuitos de gastronomía y de pronto surgió esto.

¿Les gustaría parecerse a algún otro artista o banda? ¿A cuál?
No creo que vaya tanto por el lado de parecernos, sino de tomar algunas cuestiones musicales de diversos artistas; es esta especie de reivindicación de la cuestión oldie que se ha generado mucho desde hace un tiempo que tiene también tintes contemporáneos: nosotros estamos en el 2014 haciendo música de los años 30 y los 40´pero es inevitable que la parte actual surja. No me parece que deba nombrarte ningún artista, son bases y raíces de mucha gente, como los que te he nombrado: Hank Williams, Roy Smeck, Rainhardt, Oscar Alemán; contextualizados en esta época por nosotros.






Bruce Wayne de día es empresario y de noche es Batman. ¿Los Sin Brothers tienen otros empleos más formales o son solo los Sin Brothers?  
Actualmente en mi caso, estoy laburando de luthier con arreglos e instrumentos que salen; pero sí los tres vivimos de la música. 

Si no fueras músico, ¿a qué otra cosa te gustaría dedicarte? 
Yo soy un gran chef, pero no he estudiado. He laburado mucho en cocina, y estuve en la movida, me gusta la cocina.
¿y a qué no te gustaría dedicarte? ¿Cuál sería esa profesión que decís: "nunca me dedicaría a esto"?
Uff, tantas! Igual creo que haría cualquier cosa por una cuestión de laburo, y si tengo que hacerlo lo haría porque tengo la actitud.
¿Serías asesino a sueldo por ejemplo? 
Me encantaría, como Dexter. Sería genial. Pero inteligente viste?, que nadie me descubra y pueda matar asesinos seriales, violadores y esas cosas.

¿Qué sonido amás y cuál es ese sonido que detestás?
- Es muy difícil!!! Pero, supongo que como por mi crianza me rodeé de sonidos acústicos, y escuchando el tango, las guitarras criollas y los sonidos más acústicos, más puros de la cuestión musical. Me gusta el rock, me encanta el rock enchufado, y toco enchufado también pero me gusta más la guitarra criolla, el sonido más puro, más acústico. 
Y qué sonido odio...no sé si odio algún sonido pero me caen mal varios como la cumbia mal hecha. Mal hecha porque la cumbia colombiana me gusta. Y un poco el punk porque en Tandil, que es la ciudad en la que vivo, me saturó. Es una ciudad que se caracterizó por el punk  y creo que cumplió un ciclo ya. No lo odio igual pero me parece que habría que darle lugar a varias cosas más lindas que están surgiendo sobre todo en esta época.

¿Cuáles son los planes a futuro para los Sin Brothers?
-La idea principal, actualmente es ingresar en la escena de Buenos Aires...
(-ya han entrado!)
-Estamos entrando...(risas), generando contactos con bailarines, bandas amigas; el año que viene yo creo que vamos a cerrar el año en La Trastienda.


Por lo pronto los Sin Brothers se presentan este viernes 05/12 en Chez Praliné San Telmo, y cierran el año en Tandil el 20 y 21 de diciembre con La Familia de Ukeleles.



Sin Brothers - When you smiling (Larry Shay, Mark Fisher, and Joe Goodwin)
Soundcloud: https://soundcloud.com/sin-brothers

martes, 25 de marzo de 2014

No lo hagas sin Swing

Al grito de ¡Amada Mía! todos corean ¡estoy enamorado! Zapatos se deslizan rápido por el piso de madera, vuelan polleras y los chicos con tiradores que enamoran abundan en la pista. La luz es tenue e invita al romance, pero sólo hay tiempo para piruetas.
Ni Ginger Rogers ni Oscar Alemán están entre nosotros. No estoy en los 30´ danzando en la Gran Manzana. Es un sábado color sepia en una Buenos Aires que pareciera haberse detenido en el tiempo como en uno de esos musicales que hacen que uno quiera lucirse en la pista, como cuando visita el circo y cae en la tentación del trapecio.
La cita es en la Asociación Nacional Italiana (conocida como “La Nacional”) en el barrio de Monserrat, donde una vez cada quince días se rinde culto a la cultura del swing. La noche empieza con clases dictadas por dos profesores que, atentos a quienes nos sumergimos en el ritmo por primera vez, nos enseñan pasos iniciales. De todas formas y màs allà del estilo y la tècnica, lo màs importante en la reuniòn pareciera ser el conectarse con el otro, disfrutar de la mùsica y divertirse. No hay gestos de desaprobaciòn, ni caras largas, no son clases regulares. Todos lucimos la sonrisa que nos produce el bailar, primero es un 3.2.3, después un 3.1.1.3 y, aunque al principio y como armando la defensa de Boca no paramos de contar pasos, la música y las figuras nos envician hasta alcanzar el ritmo deseado. Agregue a esto una pizca de la historia de las raìces del baile, ilustradas con videos que los organizadores atesoran y aseguran inéditos. Cada movimiento tiene su historia, su evolución, su desarrollo y un personaje de la historia que lo inmortalizó. Se homenajea entonces en cada ocasión a un músico o bailarín del estilo. La clase de este sábado aprendemos pasos de Dean Collins y Jewel McGowan, dos bailarines de “Lindy Hop”, un estilo dentro del swing que debe su nombre al famoso vuelo de Charles Lindbergh a través del Océano Atlántico.
Lindy sería el diminutivo de Lindbergh y hop (salto, en Inglés), haría referencia al “salto” de una costa a otra del Océano.
Con la aparición en escena de “La Orquesta Inestable” un septeto de swing a la vieja usanza que anacrónico se convertirá en nuestra banda sonora el resto de la velada; estamos listos para probar lo aprendido. Aquí no está el cabeceo de la milonga, las chicas esperamos sentadas, a que nos toque en suerte uno que para variar entre tanto Gene Kelly nos deje estar a la altura de las circunstancias y tomar confianza en nuestros pies que marcan el 3.2.3 desde que suena el primer acorde.
La música ya nos está envolviendo y suenan en el universo inestable desde Glenn Miller, hasta un cover de The Beatles; es posible emocionarse con “When I`m Sixty four” mientras nos transporta el vaivén en los brazos de quien se preste a ser galàn por un rato.
Lo mejor de la noche, mientras Django Reinhardt resucita con la orquesta en esta Buenos Aires devenida en París, es la jam. Con todos los bailarines en ronda, las estrellas de la noche pasan en pareja a hacer las piruetas que vimos en las pelìculas y creìamos antes imposibles. Las chicas se lucen tanto por sus vestiditos a lunares y piernas voladoras como por el chárleston que consiguen intercalar: improvisan coreografías y nacen pasos propios que se acercan a los de la leyenda.
Está terminando la noche y me temo volveré pronto al presente. Pero cuando me dispongo a resurgir en tristes colores, me llegan noticias: tenemos más oportunidades en gris. El swing llegó para quedarse, y son muchos los espacios para hacerle un lugar.



Ciclo “Hèroes del Swing”: dos sábados al mes en la “Asociación Nacional Italiana” -Adolfo Alsina 1465. https://www.facebook.com/Swingfields

La nota puede leerse en: http://cracnotas.com.ar/no-lo-hagas-sin-swing/