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sábado, 2 de julio de 2016

Enemigo. Plan Táctico y estratégico de poder

Una crítica aguda de la sociedad, una conspiración, y una historia cuyo final el público puede elegir son las claves para comprender en toda su dimensión a la obra, que inspirada en Ibsen, llevan el director chileno Nibaldo Maturana y su compañía La Horrorosa Banda Teatral a escena.  


Retomando al Enemigo del pueblo de Ibsen, y la historia del Doctor Stockmann, Nibaldo Maturana concibe “Enemigo. Plan táctico y estratégico de poder”. Quienes conspiran contra la supervivencia del planeta en esta ocasión,  son los integrantes de la corporación Save The Water, que apelarán a todos los recursos necesarios para convencer al doctor Stockmann de la imperiosa necesidad de sumarse al plan para exportar agua de marte y privatizar el suministro de agua en el  planeta. El público, tal como es usual en las obras de Maturana y al mejor estilo de la saga literaria de “Elige tu  aventura”, es partícipe necesario de la obra, porque al inicio es convocado mediante el voto a elegir un final entre los tres finales posibles ofrecidos, que será llevado a cabo por el actor invitado.
El papel de Stockmann, no está sujeto a guiones ni ensayos: la improvisación reina en cada escena en la que se reúne, después de una breve introducción conjunta, con cada integrante de Save The Water.  La interacción da entonces lugar a un sinfín de contradicciones en las que el espectador se ve envuelto desde el minuto uno: lo que impera es lo políticamente incorrecto, que en contraste con  la realidad cotidiana constituye la norma.



La dinámica es intensa y hay poco de lineal en el desarrollo de esta obra, en la que lo audiovisual es un componente esencial: una pantalla de video pende detrás del escenario y sirve de nexo y comunicación entre los protagonistas y  Hermes (Nibaldo Maturana), que los direccionará en virtud del plan siniestro.
Cada personaje rompe los códigos de lo correcto, barre los límites de lo absurdo y avasalla desde lo bizarro. La niña Boston, una superestrella de la canción (Helga Lís Ramos), su tío pederasta (Christian Nieves),  una militar demasiado hitleriana (Delfina Robles), Martín Fachatosta el inescrupuloso presidente electo que sostiene la mascarada de Save The Water en el país, y la principal representante de Hermes en la corporación: la “mujer máquina” (Majo de la Cruz); cumplen cada quien a su turno, con el principal objetivo de la misión: convencer a Stockmann y al público, de ser parte de la conspiración mundial.  
La religión, la ecología, el género y la violencia, la política, el trabajo infantil, los pueblos originarios, la esclavitud y el capitalismo, los medios de comunicación y la democracia, serán revisitados constantemente en esta mentira en la que los espectadores han consentido en participar.  La madurez con la que son abordados los distintos temas se combina con dosis extremas de humor negro, y lo grotesco domina imponiendo una mirada adusta a lo que comúnmente repelemos.
"En cada otredad hay un enemigo", parece rezar esta distopía alocada que conjuga cinismo, pensamiento crítico, humor y hasta pop que son administrados con inteligencia y picardía.   
¿Hay algo que realmente pueda elegirse? Aunque sin respuesta, las aproximaciones en torno a la pregunta, abundan en la sala donde Maturana azota dosis de verdad a la cara del espectador que, en una excelente oportunidad para repensarse, a cada instante se pregunta por qué puede reírse de lo que en realidad debería hacerlo llorar. 



FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA: 
Dramaturgia: Nibaldo Maturana.
Elenco: Nibaldo Maturana, Majo De La Cruz, Christian Nieves, Helga Lís Ramos, Delfina Robles, Santiago Negri.
Edición de video: Claudio Cabello.
Audiovisuales: Matias Romero.
Fotografía: Claudio Campi.
Diseño gráfico: Luis Arbit.
Asistencia de dirección: Jonatan Navarro Huertas.
Dirección de fotografía: Carlos Guerrero.
Peinados: Vixt Greenville.
Fanpage: www.facebook.com/events/1819390351616032.                                                                              
Dónde: Teatro El Cubo. Zelaya 3053.
Cuando: Domingo 3 de Julio.


sábado, 2 de mayo de 2015

La justicia es ciega, no vegana

En el Espacio Cultural Acevedo, los domingos a las 21 hs, Marcio Barceló Manelli reestrena en la escena porteña "Una libra de carne". La obra, del dramaturgo argentino Agustín Cuzzani, reversiona el clásico shakesperiano "El mercader de Venecia" reencarnándolo en una crítica aguda y sagaz del sistema capitalista. Aquí, algunas consideraciones esenciales de la obra y la palabra de quien le da vida cada domingo. 

El "Mercader de Venecia", obra teatral de William Shakespeare publicada en el año 1600, fue inspiración de muchas adaptaciones que buscaron hacer de la historia del Bardo la propia. La pieza retrata a partir de la concepción del personaje de Shylock, un prestamista usurero judío, el tipo ideal del burgués capitalista. En la búsqueda de la maximización de la ganancia, recurre a la usura y especula con los intereses del dinero que le presta a sus clientes, bajo el halo impiadoso de una falsa filantropía. Antonio, un mercader veneciano que ha empleado su dinero en barcos que tiene en el extranjero, recurre a él para socorrer económicamente a un amigo en apuros. 
En el cine metamorfoseó en las cintas de Jack Gold para la BBC en 1980 y en la de Michael Radford en el año 2004, protagonizada por Al Pacino en el papel de Shylock. Encarnando el mismo papel, pero esta vez desde las tablas, Pacino protagonizaría la pieza en Broadway en el año 2010 en una de las maravillosas versiones que se han visto de la obra. 
En "Una libra de Carne", Agustìn Cuzzani, creador de la "farsátira" - género teatral que mezcla la farsa con la sátira-, completa el cuadro reemplazando a Antonio por el personaje de Elías Beluver. Beluver, respondiendo al tipo de ideal del proletario, recurre a Tomás Shylock García que le envía, en medio del desasosiego, corredores que le ofrecen la ayuda económica del oportunista. Acuciado por las deudas que no alcanza a pagar con el salario de subsistencia por el que trabaja, enfermo y acechado por su mujer y la crisis en la que su matrimonio se encuentra, recurre finalmente al préstamo ofrecido.

Cuando los intereses lo ahogan y no hay garantía que pueda avalarlo, Beluver acuerda un nuevo plazo de pago comprometiéndose a pagar la deuda en caso de vencerse, con una libra de carne del costado izquierdo de su pecho. Es llevado entonces a la Corte para ser juzgado para que un jurado determine su culpabilidad y se cumpla la condena indicada. 
La pieza de Cuzzani es de tal actualidad, que suma a la crítica que hace de la enajenación del sistema capitalista y de la mercantilización del trabajador (Beluver es un humilde trabajador que debe pagar su miseria con una libra de su propia carne) una reflexión que invita a cuestionar la infalibilidad de la justicia. El jurado que ha creado para decidir el destino de Beluver, se compone de un visitador médico, una maestra, un ama de casa y un jubilado. Desde el prejuicio unos (el ama de casa y el jubilado lo juzgarán de acuerdo a lo que deducen y concluyen de lo que han oído en los medios de comunicación) y desde la mirada agudizada que la especialización de sus profesiones les ha dado los otros, los cuatro se decidirán por la culpabilidad o la inocencia de Elías Beluver. 
Con los prejuicios intrínsecos de cada uno de los jurados, los unos por la "falta de seguridad", los otros por la "molicie" y "la incapacidad de ahorro" llevarán a cabo el proceso de decisión: ¿Es Beluver realmente culpable? 
Desde la puesta en escena, Marcio Barceló apuesta a sacarle todo el jugo a la farsátira. Ambientada en un tribunal donde las máscaras justifican la ceguera que reina en el mundo de la justicia, se multiplican los momentos donde el humor atenúa por un rato la realidad que somete al acusado. Con impecables interpretaciones, el elenco es homogéneo y se lucen el coro en su conjunto, el jurado, y los personajes principales por igual.
Desde el proscenio, hasta bambalinas, las carcajadas brotan con escenas tragicómicas que se intercalan con las vivencias personales de quienes testifican desde la butaca. La cotidianeidad de Beluver nos inunda y con ella los interrogantes que hacen de él un hombre inocente. Las respuestas quedarán flotando en el aire y buscarán lugar, mientras el jurado decide el destino de Beluver. La justicia es ciega, aunque no vegana. 



ENTREVISTA A MARCIO BARCELO MANELLI: (Director de una libra de Carne). 
¿Cómo llega a tus manos el texto de Cuzzani: "Una libra de carne"? 
El texto lo conozco desde hace muchos años, cuando estaba cursando en la tecnicatura de teatro (que pertenecía a la escuela de danzas N º1 y ahora se independizó y es la primer escuela de teatro a nivel medio). La hice con la profesora Natalia Villar, mi personaje era Shylock García. La hicimos como muestra de fin de año. Luego me volví a encontrar con el texto, en el 2013: fui a ver una muestra de teatro de Martín Urbaneja, y mientras estaba ahí volvió a mi "una libra de carne", la obra y como hacerla. Como iba a ser o quería que sea. A la otra semana ya estaba armando el elenco. 

La puesta en escena apunta desde el texto de Cuzzani, a la conservación de algunos elementos típicamente shakesperianos. ¿Cuáles son aquellos que consideraste imprescindibles a la hora de elegir los matices a conservar? 
Creo que Cuzzani acercó a Shakespeare a nuestro puerto. Lo bajó para que nosotros podamos acceder con nuestra propia cultura. Lo resignificó, le dio su propia opinión, con sus propias ideas, y supo hacerlo de la mejor manera. Ese trabajo ya estaba hecho cuando yo tomé el texto, igualmente gracias a eso tuve la oportunidad de seguir direccionando esos hilos que me había dejado Cuzzani. Nos apropiamos del texto con todo el equipo de trabajo, hicimos lo que Cuzzani a Shakespeare, pudimos reavivarlo nuevamente, tomar decisiones para dejar un trabajo claro y conciso, sin vueltas, con nuestros códigos culturales, portuarios. 

"El Mercader de Venecia" es una obra que juega con los tipos ideales de sexualidad y erotismo. En la puesta de "Una Libra de carne" se despliegan desde el vestuario y los rasgos físicos.  ¿Hubo premeditación en esta sutileza?
 Al ser una comedia, creo en el trabajo de composición corporal como una buena herramienta para encararla. Hay una realidad física y tangible que son los cuerpos en escena de los actores, toda la puesta se está jugando con los actores que representan, además ellos hacen mas de 2 personajes cada uno y la construcción corporal nos permitió encontrar dinamismo y una mecánica de funcionamiento. A la hora de decidir sobre el eje de construcción, encontramos que la energía ubicada en el vientre, en el sexo era la que más nos movilizaba la escena, la que mejor respondía. De todas maneras, la sexualidad aparece en la obra como un colchón que sostiene la conjunción de monólogos que la forman. Lo que prima en el texto es la parte cívica, humanista. El texto argumenta la tragedia que vive Elías Beluver para terminar en un tribunal de justicia donde se pone en juego su culpabilidad o inocencia. Pero como Agustín Cuzzani etiqueta a su obra como una "farsátira", a la hora de representarla tomé la decisión de que el ojo del espectador esté puesto en el despliegue de los actores en el argumento, y que el argumento caiga como un baldazo de agua fría después del calor de los cuerpos; que el espectador diga: - "Uy, a todo esto, al tipo lo estaban juzgando". 


El jurado que juzga a Elías Beluver está integrado por cuatro estereotipos vigentes en nuestra sociedad. ¿Cuál es la metáfora que te gustaría legarle a tu público en tanto actor social?

Toda la obra esta maniobrada con un código instalado en la comedia del arte. Los actores utilizan máscaras, son arquetipos, tipos fijos sociales. A la hora de construirlos dimos mucha importancia en otorgarle a cada personaje una similitud con los arquetipos de la comedia del arte (zannis, viejos, dotores, capitano, enamorados, etc...). A partir de ahí le sumamos las similitudes socio culturales de nosotros, los argentinos, específicamente los porteños. Creo que cada espectador puede estar de acuerdo o en desacuerdo con cada personaje, puede empatizar y odiarlo o amarlo. Al estar tan cercanos a nosotros, cada espectador puede ponerle a cada personaje el nombre de un familiar que es parecido, o el nombre de un amigo que tiene el mismo tipo de opiniones. Y para mí eso es impagable, que haya un reconocimiento es que el objetivo particular del producto está finalizado, que se logró una interacción real y particular con cada persona que viene a ver "La libra". Después lo que hace cada uno con ese estímulo, es personal. Puede que no cambiemos el mundo, pero pudimos ponernos de acuerdo algunas horas en un teatro, pudimos decir todos lo mismo, el equipo y el público. 





Ficha técnico-artística: 

"Una libra de carne" 
de Agustín Cuzzani 

Elenco: 
Federico Emilio Bramati - Facundo Adamo - Adrián Alejandro Malta - Leandro Moro - Mara Sapir - Santiago Damián García - Silvina Edith Gracía - Juan Ignacio Flores - Sebastián Gonzalez Pitta - Julián Chertkoff - Tomás Chediex 
Dirección: 
Marcio Barceló Mannelli 
Asistencia de Dirección: Pedro Padilla López 
Producción: Julieta Carrillo 
Asistencia de Producción: Camila Casaubon 
Escenografía y vestuario: Daniela Chihuailaf 
Asistencia de escenografía y vestuario: Valentina Remenik y Daniela Chihuailaf
Diseño de luces: Lucas Lavalle 
Música: Juan Pedro Braun 
Diseño y realización de máscaras: Adrián Malta y Marcio Barceló 
Colaboración en realización de mascaras: Elenco 
Fotografía: Dafne Szleifer 
Diseño gráfico: Guadalupe Guada Lobo 
Diseño de carpetas y gacetillas: Martin Thompson
Género: Farsátira 
Duración aproximada: 90 minutos 


Acevedo 460 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina 
Teléfonos: 4854-2257 
Entrada: $ 90,00 - Domingo - 21:00 hs - Hasta el 03/08/2014



La nota ha sido publicada en la Revista Alrededores:  http://www.alrededoresweb.com.ar/2014/07/la-justicia-es-ciega-no-vegana.html

jueves, 30 de abril de 2015

Y mientras tanto Saudade

Saudade” es un término del portugués que difícilmente encuentre una traducción fidedigna al castellano. Abordada como una prima hermana de la melancolía, la saudade completa los puntos suspensivos de la falta.

La Bossa Nova nacida en la bellísima canción compuesta por Tom Jobim y Vinicius de MoraesChega de saudade” replicada en la guitarra celestial de Joao Gilberto, exprime las penas presentes en las almas cariocas, y suena en “Saudade de Bahía” también en la voz de Jobim resonando hasta en el eco de la de Paulinho Moska, fresca y sutil; y la desgarradora “Sodade” de Cesaria Evora.

Manuel de Melos, el escritor portugués, la definió como “bem que se padece e mal que se gosta” (bien que se padece y mal que se disfruta). Ramón Piñeiro, desde una perspectiva filosófica, dice que la saudade proviene de la soledad. El mineiro Mario Palmeiro en cambio, elige cantar en “Saudades” que para entender su significado, solo basta con enamorarse para perder después el amor.



La saudade vendría a ser ese “mientras tanto”, ese “quizás”, es el tiempo en suspenso de un cursor que titila y no deja clickear en el “send”. Es el tiempo de reposo de un saquito de té, que con dudosa temperatura aguarda a que con la borra se disipen los tristes pensamientos, es ese signo de interrogación que en realidad pretendemos no develar.

Eso pareciera haber pensado Lucas Santa Ana, cuando de la mano de Francisco Ortiz en la dramaturgia, sacó del proscenio y trajo a escena nuevamente (la obra estuvo ya en cartelera en el 2014) en primerísimo plano las historias de Germán y Sergio; vecinos y amigos de la infancia que tras reencontrarse terminarán por encontrarse a sí mismos.

Con una escenografía minimalista, la historia sostiene el argumento gestáltico de que “el todo suma más que las partes”, y con ajustadas actuaciones del elenco (se destacan la de Gabriel Gavila en el papel de Sergio y María Lía Bagnoli, en el papel de Elvira su madre) el hilo argumental se sostiene oscilando entre flashbacks que rompen la cronología de un tiempo que se retrotraerá para volver a empezar.
En la reunión de Sergio y de Germán, la historia de Horacio y Nazareno sus padres; como quien calca un dibujo, dejará traslucir que la historia, en palabras de Eduardo Galeano: “solo se repite como penitencia a quienes son incapaces de escucharla”.
A partir de los recuerdos que les quedan, será la hora de reconstruir la historia de sus padres, para entender la suya y dejarse atravesar por los recuerdos y la angustia.
Mientras tanto, la saudade.



Ficha técnica:
Actores: Gabriel Gavila (Germán), Patricio Witis (Horacio), Facundo Martín (Sergio), María Lía Bagnoli (Elvira), Agustín Aguirre (Nazareno), Pilar Abentín (Ana)
Realización de Escenografía y Vestuario: Mariana Petrini
Diseño de iluminación: Soledad Ianni
Asistente de iluminación: Carolina Rabenstein
Música Original: Coiffeur
Diseño de maquillaje: Paula Delguy
Diseño de peinados: Ramiro Sorrequieta
Fotografías: Kenny Lemes
Diseño Gráfico: Leandro Kolera
Prensa: Correydile
Asistente de Dirección: Lucas Sánchez
Dramaturgia: Lucas Santa Ana y Francisco Ortiz
Dirección: Lucas Santa Ana
Viernes, 20.30 hs: El Estepario Teatro: Medrano 484


domingo, 3 de agosto de 2014

La historia cualquiera

Como parte del “Primer Encuentro de Teatro Chileno Emergente” brindado en el Centro Cultural de la Embajada de Chile, el director chileno Nibaldo Maturana presentó a fines del mes pasado, “La historia Cualquiera": una adaptación de la obra "La Pequeña Historia de Chile” de Marco Antonio de la Parra. 


"(...) y digamos que Napoleón fue el que batió a los españoles, confesémoslo sin pudor de una buena vez por todas, y digamos también que la revolución francesa fue gestada por Francisco Bilbao, y que Berlín es la capital de la décima región, y que Tokio es zona franca ex-Arica... Portales, fue compadre de Diderot y de Voltaire... ¡terminemos con nuestros complejos!, ¡saqueemos las enciclopedias!. Nietzsche es profesor de alemán en Osorno, Balzac publica en zig-zag, Miguel Ángel pinta el techo de la iglesia de recoleta, Johann Sebastian Bach fue el fundador de las semanas musicales de Frutillar que, a partir de hoy, se llamará Salzburgo. ¡Es un cambio de mentalidad!, ¡es un cambio de actitud!, ¡radical!, ¡completo!, ¡no hablemos más de tercer mundo!, ¡no hablemos más de subdesarrollo!, digamos que Antofagasta es San Francisco y que Iquique es Chicago y los Ángeles los Ángeles. Basta de lamentaciones, eso es, nos hemos lamentado demasiado... nos ha hecho un terrible daño esta mirada de autocompasión... ¡se acabó la queja!, ¿no me oyen?, ¡piénsenlo! (...)" [La Pequeña Historia de Chile - Marco Antonio de la Parra].

Un espacio desdibujado que bien podría ser un aula. Profesores que cansados no saben bien ya lo que hacen, pero intentan llevar adelante la clase de historia. Los alumnos se han ido, y lo único que permanece en el aula son las estructuras arcaicas de lo que los docentes creen que es la educación. Tal vez lo único que les queda ya, son los vestigios de los sueños y pesadillas que compartirán en escena, en esa especie de oniria que reina en la sala; que al devolverlos a la realidad les dejará el sabor amargo a las tizas y al pizarrón en blanco. 
Nibaldo Maturana, director además de "Ruleta Rosa" presentaba así en clave de farsátira: "La historia Cualquiera" una adaptación de "La pequeña historia de Chile", de Marco Antonio de la Parra, un psiquiatra, escritor y dramaturgo chileno que escribió la obra en 1994; en una crítica encarnizada de la crisis que la educación pública padecía en Chile. 
"La pequeña historia de Chile" es transmutable a la vasta historia de América Latina; no es casual que la puesta sea en una de las salas que ha dispuesto el Centro Cultural de la Embajada Chilena en Buenos Aires: que hay algo que está cambiando en las escuelas y debe trascender, no es algo que se restrinja al hermano pueblo chileno. 
Como la alegoría de las cavernas, los tres docentes desde el guión, intentarán figurarse la imagen de una Nación: ¿Cuáles son los preceptos que constituyen una nación? ¿Cuál es su rol como maestros en esa constitución? La Nación nace de la boda del Estado y la Educación. Se casan, copulan sobre el territorio nacional y engendran al Mercado. El Mercado corromperá a los educadores con mejores sueldos y su mano invisible destruirá por completo a la educación. La escuela propuesta como un centro de lavaje de cerebros, al mejor estilo del setentoso muro de Pink Floyd, alberga a los educadores cuya función es servir a las trasnacionales. 



La pregunta por el mapa es recurrente. Si la identidad de la nación carece de un eje, si la brújula no apunta al norte, si entre millones en el mundo los niños de la nación desde las aulas no pueden identificarse con su territorio, si se les encomienda amar una historia que no es la propia, ¿dónde quedará la historia?: ¿es su único lugar en los anaqueles de una biblioteca, al lado de los libros de Teatro, de Medicina? ¿Es su función el ser atravesada por otras instituciones, como la Iglesia o el ejército? 

El puntero de los maestros se enarbola como un arma. Los actores que le dan vida (Javier Asaro, María José de la Cruz y Karen Utrera) desde el ridículo sostienen con entereza los interrogantes que nos regala Maturana desde el comienzo, y que siguieron flotando en la sala aún cuando el público abandonó sus asientos: Si se ha perdido el sentido de la historia ¿Cualquiera puede volver a escribirla?, ¿Cualquiera puede escribir de nuevo el curso de la historia?, ¿De alguna historia, de una historia cualquiera? 

FICHA TÉCNICA:
Elenco:
Javier Asaro.
María José de la Cruz.
Karen Utrera.
Dirección:
Nibaldo Maturana.


Nota: El Centro Cultural de la Embajada de Chile en Argentina cuenta con un abanico de propuestas culturales diversas abiertas a la comunidad, de carácter libre y gratuito. Puede consultarse en:
http://es-es.facebook.com/pages/Centro-Cultural-de-la-Embajada-de-Chile-en-Argentina/1414972732070265

domingo, 22 de junio de 2014

Ruleta Rosa



A sala llena, en  Espacio Urbano, nos disponemos a ser parte de esta ruleta, de esta “ronda” como originalmente se titulara la obra en la que el director chileno Nibaldo Maturana se inspiró. La misma, escrita por Arthur Schnitzler un narrador y dramaturgo austríaco, despertó la polémica a principios del siglo pasado (en 1900 se publicó su primera edición) porque develaba intencionalmente y con esmerado desparpajo las máscaras de una sociedad vienesa que ocultaba detrás de los ideales de la moralidad burguesa, las debilidades a las que sucumbían enmarañados entre sábanas las mismas autoridades del Imperio. Prohibida en Alemania y en todo el Imperio Austro-Húngaro, por orden del gobierno y con acatamiento de la policía, “La Ronda” fue exitosamente censurada durante un tiempo; hasta que acciones judiciales mediante fue estrenada en el Teatro Popular, y es hoy día un clásico del teatro y del cine (fue llevada al cine y versionada por Fernando Meirelles, en “360” con Anthony Hopkins y Jude Law como protagonistas, entre otros).


Desde “Ruleta Rosa”, Nibaldo Maturana, toma la idea inicial de Schnitzler y conjuntamente con el grupo teatral que dirige: “La Horrorosa” decide ir aún por más. No lo conforman el estandarte schnitzleriano de la reivindicación de la supremacía del instinto sexual por sobre las convenciones sociales. En “La Ronda” el intercambio entre parejas, había sacudido a la sociedad austríaca en una invitación por revisitar el deseo y concurrir al diván. En la “Ruleta Rosa”, Maturana nos invita además de presenciar las combinaciones amorosas que se dan como en un sacrificio, en el medio del escenario circular; de participar de los juegos de sensualidad, del cortejo, de un descubrirse de las parejas homosexuales que giran en torno a la ruleta, a desembarazarnos de los prejuicios, asestándonos a la cara las realidades de estos hombres que aman, que odian, que desean, que sufren, que mienten y engañan con el único objetivo de ser amados.
Con actuaciones memorables; cabe destacar la de Mirko Paredes, en el papel de “Jaime” un maníaco depresivo que conmueve desde su imposibilidad de mantenerse con entereza en el plano afectivo y en la cotidianeidad; Maturana incluye guiños e ironías que hacen alarde de los estereotipos de “la loca” y los lugares comunes que suelen acompañar las representaciones mundanas de la homosexualidad, interpelando así a quienes acompañan desde su asiento el ocaso y resurgir de las relaciones de estos 5 hombres que juegan en un “darse” y recibir” para “recibir” de una vez y para siempre hasta que la ruleta deje ya de girar.

ENTREVISTA A NIBALDO MATURANA*:
 (Director de Ruleta Rosa)

EIC: ¿Cuánto hay en “Ruleta Rosa” de Arthur Schnitzler y cuánto de Nibaldo Maturana? ¿Desde qué lugar juegas en esta ruleta?
“La Ronde” de Schnitzler nos sirve como punto de partida creativo, es la inspiración para dar vida a nuestra Ruleta. De la dramaturgia conservamos la idea de los amantes y de narrar escenas en base a lo sexual. Por otra parte, al igual que la obra de Schnitzler, mantenemos la estructura dramática y las 10 escenas que constituyen la pieza.
Luego, en base a improvisaciones y ejercicios con los actores, fuimos adentrándonos en la sexualidad más contemporánea, reflejada en este elenco de cinco hombres. A pesar de que nuestra obra son escenas de parejas, no hablamos del amor tradicional y la idea de felices para siempre. Tratamos de hablar de la fugacidad, lo efímero de las relaciones humanas, eso para mí es el lugar de riqueza que me importaba relatar y como a través de situaciones específicas y fragmentadas, podíamos darle vida a los personajes y a nuestra nueva obra.
Mi lugar como director es el de organizar todo ese rico material que surgió desde los actores y darle coherencia en base a mi idea del amor y las relaciones humanas, una suerte manifiesto homosexual personal abordado desde el lugar más honesto posible. A pesar de eso, no pretendo hablar de la homosexualidad, sino de la sexualidad en general. Estoy seguro que cualquier espectador podrá sentirse identificado con lo que sucede en Ruleta Rosa.

EIC: ¿Qué autores/directores te han servido de inspiración en tu carrera como actor y director?

Sobretodo mis maestros de escuela en Chile, vengo de la escuela de Ramón Griffero en donde me formé con teatristas con mucha pasión. He tenido la suerte de trabajar mucho a Chejov y las situaciones cotidianas que narra. Independientemente de eso, mi inspiración no puede dejar de ser la vida misma, es el lugar de donde surge la inspiración.

EIC: ¿Cómo nació el Colectivo “La Horrorosa”?
Nos conocimos todos haciendo una versión de Medea el 2010. Disfrutamos mucho del trabajar juntos y de esa experiencia surgieron las ganas de seguir haciéndolo. Lo del nombre surgió casi como una necesidad. En nuestros 3 montajes hemos buscado hacer de lo feo algo bello, tratar temas y situaciones que se escapan a lo correcto o lo establecido y desde ese mismo lugar integrar al público a experiencias escénicas. Nuestros montajes han sido “Jaula para 4”, dirigida por Javicho Soria, “Baratísima”, un espectáculo de mala muerte, dirigida por Christian Nieves y “Ruleta Rosa” dirigida por mí.

EIC: ¿Cuál es la “frontera”, ese “punto límite” de inflexión entre el público y la intimidad de la obra? ¿Cuál es el rol del público presente en la historia?
Como dispositivo escénico generamos una arena en donde el público está ubicado en el mismo lugar que los actores, esta disposición no le permite estar oculto, lo mantiene alerta y así mismo se hace parte de lo privado, hacemos público los momentos de mayor intimidad. Desde ese lugar buscamos vincularlo activamente con la pieza.

EIC: Para los lectores de nuestro blog; ¿por qué crees, si tuvieses que recomendarla, que no deberían dejar de ver esta obra?
Es una obra muy dinámica con la cual se divertirán y se encontrarán con situaciones muy interesantes. Un elenco de chicos muy guapos y talentosos con un equipo de trabajo que ha creado un montaje muy honesto y crudo. Un torbellino de emociones. Aparte es una obra bastante económica pensando en los precios de las obras, queremos que todos puedan verla y finalmente, porque es un montaje muy particular y con un estilo de teatro que es una mezcla de lenguajes de latinoamericanos, fusionado en suelo argentino.


FICHA TÉCNICA DE LA OBRA
Nombre de la obra: RULETA ROSA
Nombre de la compañía: LA HORROROSA banda teatral.
Elenco: J. Andrés Charcape, Mirko Paredes, Sebastián Fiaño, Christian Nieves, Ariel Sandez.
Dirección: Nibaldo Maturana.
Asistente de dirección: Sherry Denis.
Vestuario: Helgalís Ramos.
Diseño de Iluminación: Karen Utrera.
Fotografía: Claudio Campi.
Diseño grafico: Alejandro Goldin
Montaje y Diseño sonoro: Claudio Cabello F.
Producción : Mary Machine Producciones.

m.me/ruletarosachile
ruletarosachile@gmail.com
http://www.instagram.com/ruletarosachile
Lugar: Teatro La Alameda.
Duración: 1 hora 10 minutos.

Búscalos en 
https://www.facebook.com/pg/ruletarosachile/posts/
*Nibaldo Maturana es Actor, Licenciado en Artes con mención en Actuación teatral de la Universidad de las Artes y Ciencias Sociales de Chile (ARCIS)

martes, 17 de junio de 2014

No hay nada más lindo que la familia unida: "Muchas Felicidades (La Sagrada Familia)".


" (...) puedo reír y cantar
 divertir a la gente y esperar 
a que todos estén completamente locos
 y ya no parezca tan divertido (...)"
Paco Urondo en: "Como bola sin manija"



25 de mayo. Década del 50´. No hay pastelitos, pero están las empanadas que la madre preparó y que Luisa, la empleada entrometida servirá. La familia está casi completa. Sólo faltan el sobrino y su esposa que están próximos a llegar. Y Albertito, el hijo que falleció siete meses antes de nacer, que estará presente cada vez que la madre lo traiga a la conversación.
El objetivo, entre juegos, fotos viejas que revelan secretos, el bebé que no quiere dormir; y la serenata que el festejante de la empleada les dará: mezcla de tangos desafinados y marchas peronistas; no es sino el de tener la fiesta en paz. Objetivo que entre tanto entuerto tragicómico delineado magistralmente por el lápiz de un Urondo que sonriendo atisbaba en un guiño cómplice y militante, pareciera devenirse imposible.
La obra completa es el retrato de una época de claroscuros y medias tintas que Paco Urondo comprometido supo alumbrar desde su poesía y su prosa pero que decidió sugerir apenas en este calco ameno de identidad: el tipo ideal de una familia, de muchas familias argentinas que en la década del 50´ bajo el estandarte de ciertos valores establecidos se metamorfoseaban a puertas cerradas.
Escrita entre 1966 y 1967 retrata a una familia que se reúne para celebrar la fecha patria en 1955, un mes antes de la caída de Perón y los bombardeos en Plaza de Mayo. En palabras de la directora de la obra, Analía Fedra García: "El autor define a la obra como un cuadro costumbrista, a través del cual podrá desplegar facetas satíricas. En una primera lectura parecería que sólo se trata de una propuesta de revisión de género, sin embargo el texto ofrece la posibilidad de repensar la identidad argentina, proponiendo una lectura de cómo Urondo ve su presente desde una perspectiva distanciada en el tiempo".
Algo se entreteje en el tejido de la maraña social que con hilos invisibles se enreda y ovilla para enredarse otra vez. Las cartas no están barajadas, pero la familia permanecerá inmóvil, impávida frente a cualquier cambio. Resistirá con cada brindis, aunque "los brindis verdaderos sean los del postre". Se sostendrá con cada chicana entre la madre con el filo de su doble moralidad y la tía autodeclarada bataclana, la hija que optó por copiar el modelo familiar rompiendo el paradigma antes estructurado en la relación de sus padres, y el hijo que se fue lejos en busca del destino que siempre le depara la vuelta al hogar.
Con actuaciones ajustadas, se destacan las de Martín Urbaneja en el papel del hijo políticamente incorrecto y Cecilia Peluffo con su magistral interpretación de la tía Gloria.
Estamos entonces invitados a ser parte de esta familia que entre tanta risa incómoda acabará por desnudarse, aunque acaso no del todo, susurrando los secretos que el tiempo simulaba escondidos.
La mesa está servida.




FICHA TÉCNICA. Obra: Muchas felicidades. Autoría: Francisco "Paco" Urondo/ Actúan: Vanina Falco, Stella Galazzi, Yanina Gruden, María Eugenia López, Alejo Mango, Leonardo Murúa, Alejandro Ojeda, Cecilia Peluffo, Diego Rosental, Martín Urbaneja/ Escenografía: Ariel Vaccaro/ Diseño de vestuario: Cecilia Zuvialde/ Diseño de luces: Marco Pastorino/ Música: Gustavo García Mendy/ Fotografía: Nico González/ Diseño gráfico: Claudio Medin/ Asesoramiento coreográfico: Juan Pablo Sierra/ Asistente de producción: Julieta Carrillo/ Asistencia de dirección: Marcio Barceló/ Prensa: Duche & Zarate/ Producción artística: Fernando Madedo/ Coordinación de producción: Romina Pucciarelli/ Dirección: Analía Fedra García/ Sala: Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543. Reservas: 5077-8000 int 8313. Viernes a las 20:00 hs, luego sábados a las 20:00 hs.

sábado, 10 de mayo de 2014

Todo lo sólido se desvanece en el aire - "La llave"

¿Por qué será que hay muros tan altisonantes y muros tan mudos?"
Eduardo Galeano.


Hace poco más de una semana de la suspensión de la negociación de paz de Israel con el pueblo palestino. Negociación que se suma a los procesos diplomáticos fallidos que fracasan desde hace más de una veintena de años: desde los intentos en Oslo (1993 y 1995) y Camp David (2000) por frenar la ocupación; hasta los de Taba (2001), Annapolis (2007), Washington (2010) y los actuales auspiciados por Estados Unidos para reiniciar las conversaciones de paz en pos de la reconciliación entre israelíes y palestinos.
Mientras tanto y desde el año 2002, argumentando la necesidad de proteger a los civiles del pueblo de Israel del terrorismo palestino, el "Muro de la Segregación Racial" se erige a lo largo de la Línea Verde y en Cisjordania a través de miles de kilómetros de hormigón, púas y espanto, separando a más de 640000 palestinos de sus familias.

Bajo el dominio militar israelí, hace ya más de 47 años, la población palestina lucha por despertar de la pesadilla que nunca soñó. La misma en la que familias son brutalmente separadas sin razón aparente, sin siquiera respetar las visitas que se autorizan dos veces al mes. La misma en la que las detenciones son arbitrarias y sin previa acusación un ciudadano que no cometió ningún crimen, por el solo hecho de pertenecer al pueblo palestino, es arrestado durante un tiempo incierto que se extiende más allá de los 6 meses que establecen como máximo las leyes de detención; sin derecho a un abogado o defensa alguna. Un sueño horrible en el que ni las mujeres embarazadas pueden abrazarse a su libertad. En el que los hombres son "evidencia secreta" y deben permanecer solitarios encerrados a la espera de que por fuera de los barrotes su familia no haya sido alcanzada por la injusticia. Es el relato de la distopía de la tierra en la que los olivos en flor no renacerán la próxima primavera. Son arrancados como si en cada uno se extinguiese la memoria del pueblo que no se secará, y que aún sobrevive.
Con el auspicio de la Embajada de Palestina, "La Llave" retrata a la perfección la historia de una niña, en el marco de una diáspora del pueblo Palestino, que sueña hasta despierta con escapar.

La cita es los días viernes en el "Paraje Artesón", un antiguo PH remodelado en el barrio de Almagro, donde desde los pasillos de la antesala a través de la mirada inefable de Davide Casali plasmada en sus fotografías, nos es posible aclimatarnos como cuando en un abrir de ojos se apaga la luz.
"¿Por qué estás aquí? ¿Cuál es tu nacionalidad? ¿Dónde está tu papá? ¿Cuál es tu idioma? ¿Por qué tienes ese acento?" Las voces se multiplican y alimentan la pesadilla de la niña que desde su habitación planea con doloroso placer el escape, como si el hilo del que todos sus sentimientos penden no fuese invisible y se hiciese insondable. Abraza sus orígenes, y huye del destino entre los juegos que inventa para alimentar la leyenda que hace que se olvide por un rato que en el departamento al que se ha sido confinada, todo huele a viejo y de las naranjas de la abuela solo le queda el recuerdo.
Sherry Denis hegemoniza el tiempo con un excelente dominio de la escena, en la que el trabajo de entrenamiento y expresión corporal de Liliana Lago monopolizan la atención en el cuerpo de la niña que en la oscuridad le teme a su propia luz. Las sábanas esconderán los vestigios del pasado y se irán arremolinando y desenrollando a medida que el miedo  desaparezca y la historia del príncipe y la bella mujer extranjera, acalle los violines y los chelos tensos que no la dejan dormir. Nada queda detrás de ella sino su pasado. Lejos están los recuerdos que con angustia vuelve realidad. Lejos está su familia y cerca el acoso de las armas invasoras. Desde el rincón del mundo en el que se encuentra decide ya no ser aquella que no es. Es tal vez la invitación a desafiar a un Plutón que no cerrará por siempre las puertas de la vida. Por el contrario es el momento de asumirse como sujeto de cambio y de reconocerse entonces y para siempre en las injusticias propias, alzándose al hombro las ajenas, echando mano a la llave.
"La Llave", del Colectivo Teatral de "Los Cuatro" nos interpela y nos llama a la reflexión, para que aún desde la diáspora en la sala nos sea imposible no intentar escapar en la búsqueda de las llaves que liberen al mundo de la opresión, así más no sea desde el plano del pensamiento.




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Ficha técnico artística:
Dramaturgia: Fabio Liberman, Daniel Mulieri/ Intérprete: Sherry Denis/ Entrenamiento y expresión corporal: Liliana Lago/ Dirección y puesta en escena: Fabio Liberman, Daniel Mulieri/ Iluminación: Rocío Valin. Producción general: Los Cuatro-Colectivo-teatral.
Web: http://www.facebook.com/loscuatro.colectivoteatral.
Duración: 60 minutos. Paraje Artesón: Palestina 919, timbre 2. Capital Federal, Argentina. Web: http://www.parajearteson.com.ar - Entrada: $ 70,00 - Viernes - 21:30 hs.

Publicado en:
http://www.ambar-revista.com.ar/index.php/noticias/teatro/item/187-la-llave-todo-lo-solido-se-desvanece-en-el-aire

miércoles, 2 de abril de 2014

"PASOS DE AMOR": El musical de la paz

Si partimos de la idea de un encuentro imaginario entre cuatro personajes de la Historia Universal en un viaje en tren por la India, la historia puede devenir interesante.
Si los personajes se encuentran en una edad en la que son jóvenes y aún no han alcanzado la importancia que tendrán para la Humanidad en el transcurso de sus vidas, puede ser aún mejor.
Si los personajes son Mahatma Gandhi, Juan Pablo II, la Madre Teresa de Calcuta y Martin Luther King uno tendería a pensar que la historia además de efectiva, redundaría en diálogos interesantes, lugares poco comunes, recursos variopintos y alguna que otra moraleja existencial.
Nada de esto sucede en "Pasos de amor: el musical de la Paz", la obra de Rafael Jijena Sanchez que lleva a escena Daniel Suárez Marzal, con música y dirección musical de Gabriel Senanes.  
La puesta en escena es excelente y lo único destacable. Es imponente la escenografía a cargo de Alberto Negrín: con la incorporación de pantallas de última tecnología y hasta una locomotora que será escenario del mítico encuentro. 
Si bien musicalmente hay interpretaciones excelentes; como la de Rodrigo Segura en el papel de Luther King, y la de Rodrigo Pedreira, en el papel de Juan Pablo II;  el pésimo tenor de las frases incluidas en las canciones, hacen que cueste la ligazón entre las melodías y la letra. 
Pasos de Amor:  El Musical de La Paz
En general armoniosa, la orquestación magnánima y envolvente que logra Senanes, se ve opacada vilmente por el guión que es un compendio de discursos que bien hubieran podido obtenerse fácilmente en uno de esos programas de tv en donde los protagonistas son pastores brasileros que se dedican a "destrabar" problemas de hondo contenido humano.
Abundan las frases hechas al mejor estilo: -"tú me hiciste ver, lo que nunca antes hubiera visto", o "me imagino siendo aplaudido por un gran público, algo así como una gran familia", que hacen que la historia que indudablemente estaba destinada a triunfar, fracase. 
La obra peca de efectista y en la pretensión de asomarse a las grandes ligas, descuida el hilo conductor, que entre un par de buenas canciones con interpretaciones aceptables, se pierde en todo momento.
Se evidencia el descuido del director que, en la ambición de darle el touch "off-Broadway", pierde de vista recursos tan valiosos como el potencial de la historia y el capital humano que se desdibuja en cada escena (por solo citar un ejemplo:  la soprano Paula Almenares desempeña un papel olvidable interpretando dos canciones que parecen durar una eternidad). 
Releyendo el programa, encontré la justificación del director, que citando una frase del libro "Historia del Teatro Musical en Buenos Aires", pareciera autodiagnosticar el desatino:
"(...) Cuando las palabras no son lo suficientemente fuertes para un personaje, se transforman en canción y cuando ambas cosas no alcanzan, estalla la danza (...)". 


Ficha Técnica:

Dirección escénica: Daniel Suárez Marzal/ Elenco: Juan Rodó, Paula Almerares, María Paula Ferrari, Rodrigo Segura, Rodrigo Pedreira, Lionel Arostegui, Anahí Core, Sergio Di Croce, Alejandro Zanga, Alexia Martinovich, Alfredo Martínez, Ana de Vicentis, Anabella Simoneti, Carlos Da Silva, Daiana Liporati, Ezequiel Fernanz, José Luis Bartolilla, Julio Irigoyen, Lucien Gilabert, Matías Prieto, Melina D'Angelo, Nicolás Serraiti, Sheila Saslavski y Sol Montero/Production stage manager: Florencia Falconi
Stage manager: Verónica Nijensohn/Director técnico: Matías Carbia/Comunicación y prensa: Alejandro Veroutis, Alejandro Andolfi y Sandra Beerbrayer/Diseño gráfico: Felicitas Calvo

Funciones:

Teatro: El Nacional (Av. Corrientes 960 - 4326-4218)/Duración: 1 hora y 35 minutos/Precio de las entradas: desde $160 a $280/Funciones: miércoles a sábado a las 21 hs. y domingo a las 20 hs.