jueves, 18 de septiembre de 2014

Si abres los ojos, al ver verás

En San Telmo, al abrigo de una Buenos Aires que quiere dejar de ser entre cúpulas que se alzan alejándose de los rascacielos modernosos, es la medianoche de un sábado, cuando algunos ciudadanos del mundo ascienden a la terraza para ver. Al Ver Verás: una experiencia audiovisual  que abre la puerta al asombro cotidiano.



El mundo no se ha hecho para que pensemos en él
(pensar es estar enfermo de los ojos),
sino para que lo miremos y estemos de acuerdo...
Fernando Pessoa

Imagine un barrio de Buenos Aires donde las calles son callecitas con gusto a arrabal y olor a páginas amarillas de libros viejos.

Imagine ahora una casa de esas que parecen salidas de cuento con cuadros maravillosos pendiendo en cada pared, sillones mullidos, alfombras de colores, escaleras y ventanas; ventanas por doquier que invitan a mirarse.

Imagine ahora que lo inundan los aromas; se huele un guiso de abuela pero con algo más de sofisticación. El olor del cardamomo ayuda, y de repente la abuela del guiso se torna gourmet.

Chez Praliné, la casa de Alice, abre así sus puertas (es un restó de la camada del concepto a puertas cerradas) a esta experiencia multisensorial, que nació en el año 2007 a partir del encuentro y la experimentación entre las disciplinas que cada uno de los artistas que la integran desarrolla: así Martina Fraguela (arte visual), Maxi Di Monte (percusión y guitarra), Leticia Fraguela (performance), Diego Gentile (cuerdas y teclado) y Daniel Selén (composición visual y voz) crearon "Al Ver Verás".

PH: Leticia Fraguela


Al principio la intervención del paisaje urbano era espontánea; una especie de juego desde el balcón de la casa o en balcones amigos, itinerando por terrazas hasta que empezaron, en la búsqueda y la construcción de un diálogo entre la imagen y la música a ir conquistando espacios urbanos. Fue luego de varios años de explorar, jugar y componer, cuando los invitaron a realizar una puesta en "El Cruce de las Artes": un túnel subterráneo que cruza la Avenida Libertador, concretando la idea de interactuar con el espacio urbano público.

Continuaron después realizando presentaciones en espacios de arte y paisajes de la ciudad, dotando al proyecto de elementos variopintos, repertorios variados y nuevos formatos de exhibición, vinculándose con otros artistas que fueron nutriéndolos en el intercambio que no tardaría en rendir sus frutos: en el año 2009 participaron en Bolivia, en el "Festival Internacional de Intervenciones Urbanas de La Paz" y en el año 2011 y 2012 en la "Noche de los Museos" de la Ciudad de Buenos Aires, y a fines del mismo año en un pinar de la Reserva Natural de Concordia en Entre Ríos.

Las ideas surgen en momentos y lugares diversos, y es el estudio el lugar que eligen para probar, explorar y componer las puestas que después regalan al público en un intento acaso de reivindicación gestáltico: la "Teoría de la Gestalt" o "Teoría de la Percepción", describe minuciosamente las leyes y procesos mediante los cuales la mente humana al percibir sensorialmente un fenómeno, configura la información recibida y la resignifica asimilándola a la realidad.

PH: Leticia Fraguela


En un mundo donde la rutina es compartida desde las redes sociales y la percepción de nuestro universo es pseudo impuesta por los medios masivos de comunicación, donde lo difícil es distinguirse y conservar esa mirada que hace seres únicos por encima de la pantalla del celular; "Al Ver Verás" resulta una propuesta desafiante.

Desafía desde la terraza, cuando los sonidos lo envuelven todo y las imágenes se proyectan, sobre la ventana de un edificio cualquiera, mientras algún amante vecino tal vez decidió dejar los platos enfriarse sobre la mesa y pasó al dormitorio. 

Desafía cuando ballerinas empuñan sus puntas sobre un balcón y la mar tan inmensa como en las canciones de Charles Trenet inunda cada rincón, cada ventana del edificio en el que lo cotidiano como cada jornada reverdece con los moradores que lo habitan.

Interpela cuando los voyeuristas de turno, se dan cita en la terraza como Argo el gigante de los cien ojos, para identificarse en cada escenario posible. Allí donde ahora hay ciervos, las hojas reverdecen a la velocidad de la música, los engranajes del sistema afloran y las estaciones cambian más rápido que de costumbre, había antes una pared ignota que no hablaba.

Si se abren bien los ojos y se deja a la música transportar los prejuicios a otra parte, al ver verá, rindiéndose a merced de la curiosidad que lo encumbra hasta la cima del asombro.


Dónde y cuándo:
* Noviembre: sábados 8 y 22 de Noviembre a las 22.00 hs.
* Diciembre: sábados 6 y 20 de Diciembre a las 22.00hs.

* Resto Bar Chez Praliné - San Telmo: www.facebook.com/RestoBarChezPraline?fref=ts
* Reservas: www.facebook.com/al.v.veras - avvreservas@gmail.com
* Spot: https://www.youtube.com/watch?v=UbiKxudg7mo&feature=youtu.be



martes, 5 de agosto de 2014

Meditaciones balconianas

balcones 1
                      "Balcones 1" - Juanjo Tellols, España: Dibujo (plumilla)
Detrás de cada balcón observable hay una historia escondida cuyos puntos suspensivos pueden completarse de acuerdo a la cantidad de veces y situaciones en las que se ha podido observar. Así, la historia porcentualmente más certera, será aquella cuyo balcón haya podido observarse en días de tormenta, noches de cuarto menguante y tardes de sol. 


Aquellos balcones cuyas persianas permanecen cerradas hasta pasado el mediodía en días de semana, pertenecen a turistas taciturnos, amantes extranjeros y artistas foráneos. 

Las hamacas paraguayas delatan aventureros y expedicionarios frustrados, adoradores en la infancia de Tarzán y enamorados de la siesta. Recuerde el lector y remarco, que siempre es una buena ocasión para dormir la siesta. 
Aquellos de los que penden bicicletas de un hilo, en cambio, acusan dueños que de pequeños soñaban con ser equilibristas. 

Los balcones fetichistas atesoran cactus de diversos tamaños, cazadores de sueños coloridos, mandalas de fino trazo, bonsais y mesas color mondrian.

Aquellos balcones cuyos dueños mantienen vedados y cercados con rejas, desiertos de flores y ausentes de pájaros visitantes (aun de las palomas) llevan una vida monótona: una sucesión de días unos iguales a otros, desempeñando una profesión aburrida como contador o un trabajo hermético.  Existe un 93.124% de posibilidades de que un balcón insignificante pertenezca a un analista de sistemas. 

Los balcones de estilo imitan en sus columnas los estilos dórico y jónico y ostentan gárgolas que de noche se comen los mosquitos y ahuyentan vampiros errantes.

Por las injusticias del mundo, la ley del karma o acaso el fingido azar capitalista la mayoría de los balcones de estilo francés pertenecen a ciudadanos del globo que nunca han oído hablar de Edith Piaf, Jacques Brel ni de Georges Brassens; y a personas para las que Verlaine es el nombre de un queso que se unta sobre una tostada. 


domingo, 3 de agosto de 2014

La historia cualquiera

Como parte del “Primer Encuentro de Teatro Chileno Emergente” brindado en el Centro Cultural de la Embajada de Chile, el director chileno Nibaldo Maturana presentó a fines del mes pasado, “La historia Cualquiera": una adaptación de la obra "La Pequeña Historia de Chile” de Marco Antonio de la Parra. 


"(...) y digamos que Napoleón fue el que batió a los españoles, confesémoslo sin pudor de una buena vez por todas, y digamos también que la revolución francesa fue gestada por Francisco Bilbao, y que Berlín es la capital de la décima región, y que Tokio es zona franca ex-Arica... Portales, fue compadre de Diderot y de Voltaire... ¡terminemos con nuestros complejos!, ¡saqueemos las enciclopedias!. Nietzsche es profesor de alemán en Osorno, Balzac publica en zig-zag, Miguel Ángel pinta el techo de la iglesia de recoleta, Johann Sebastian Bach fue el fundador de las semanas musicales de Frutillar que, a partir de hoy, se llamará Salzburgo. ¡Es un cambio de mentalidad!, ¡es un cambio de actitud!, ¡radical!, ¡completo!, ¡no hablemos más de tercer mundo!, ¡no hablemos más de subdesarrollo!, digamos que Antofagasta es San Francisco y que Iquique es Chicago y los Ángeles los Ángeles. Basta de lamentaciones, eso es, nos hemos lamentado demasiado... nos ha hecho un terrible daño esta mirada de autocompasión... ¡se acabó la queja!, ¿no me oyen?, ¡piénsenlo! (...)" [La Pequeña Historia de Chile - Marco Antonio de la Parra].

Un espacio desdibujado que bien podría ser un aula. Profesores que cansados no saben bien ya lo que hacen, pero intentan llevar adelante la clase de historia. Los alumnos se han ido, y lo único que permanece en el aula son las estructuras arcaicas de lo que los docentes creen que es la educación. Tal vez lo único que les queda ya, son los vestigios de los sueños y pesadillas que compartirán en escena, en esa especie de oniria que reina en la sala; que al devolverlos a la realidad les dejará el sabor amargo a las tizas y al pizarrón en blanco. 
Nibaldo Maturana, director además de "Ruleta Rosa" presentaba así en clave de farsátira: "La historia Cualquiera" una adaptación de "La pequeña historia de Chile", de Marco Antonio de la Parra, un psiquiatra, escritor y dramaturgo chileno que escribió la obra en 1994; en una crítica encarnizada de la crisis que la educación pública padecía en Chile. 
"La pequeña historia de Chile" es transmutable a la vasta historia de América Latina; no es casual que la puesta sea en una de las salas que ha dispuesto el Centro Cultural de la Embajada Chilena en Buenos Aires: que hay algo que está cambiando en las escuelas y debe trascender, no es algo que se restrinja al hermano pueblo chileno. 
Como la alegoría de las cavernas, los tres docentes desde el guión, intentarán figurarse la imagen de una Nación: ¿Cuáles son los preceptos que constituyen una nación? ¿Cuál es su rol como maestros en esa constitución? La Nación nace de la boda del Estado y la Educación. Se casan, copulan sobre el territorio nacional y engendran al Mercado. El Mercado corromperá a los educadores con mejores sueldos y su mano invisible destruirá por completo a la educación. La escuela propuesta como un centro de lavaje de cerebros, al mejor estilo del setentoso muro de Pink Floyd, alberga a los educadores cuya función es servir a las trasnacionales. 



La pregunta por el mapa es recurrente. Si la identidad de la nación carece de un eje, si la brújula no apunta al norte, si entre millones en el mundo los niños de la nación desde las aulas no pueden identificarse con su territorio, si se les encomienda amar una historia que no es la propia, ¿dónde quedará la historia?: ¿es su único lugar en los anaqueles de una biblioteca, al lado de los libros de Teatro, de Medicina? ¿Es su función el ser atravesada por otras instituciones, como la Iglesia o el ejército? 

El puntero de los maestros se enarbola como un arma. Los actores que le dan vida (Javier Asaro, María José de la Cruz y Karen Utrera) desde el ridículo sostienen con entereza los interrogantes que nos regala Maturana desde el comienzo, y que siguieron flotando en la sala aún cuando el público abandonó sus asientos: Si se ha perdido el sentido de la historia ¿Cualquiera puede volver a escribirla?, ¿Cualquiera puede escribir de nuevo el curso de la historia?, ¿De alguna historia, de una historia cualquiera? 

FICHA TÉCNICA:
Elenco:
Javier Asaro.
María José de la Cruz.
Karen Utrera.
Dirección:
Nibaldo Maturana.


Nota: El Centro Cultural de la Embajada de Chile en Argentina cuenta con un abanico de propuestas culturales diversas abiertas a la comunidad, de carácter libre y gratuito. Puede consultarse en:
http://es-es.facebook.com/pages/Centro-Cultural-de-la-Embajada-de-Chile-en-Argentina/1414972732070265

miércoles, 30 de julio de 2014

Meditaciones colectivas

Para subir a un ómnibus hay que ser equilibrista por las mañanas, niñera  al mediodía, ajedrecista a la noche, y cineasta al ocaso.
Por la mañana y la tarde, los pasillos se vuelven un entuerto para el amor. Estar enamorado en un 100 a las 7 de la tarde de un día de la semana cualquiera equivale a haber aprobado las 45 materias de la carrera de Física Cuántica. La única forma de amar cómodamente es en otra dimensión.  De manera que el colectivo satisface al más estricto de los enamorados: ya el lector sabe que lo más divertido a la hora del romance es la búsqueda del otro aun cuando está frente a nuestras narices.

Los galanes de colectivo son los que dan el asiento, prestan  el manubrio y manipulan los bártulos para no molestar. El alcance de nivel de seducción está científicamente comprobado que varía en función del rango etario con el que elige solidarizarse. Así un señor que cede el asiento a niños y ancianos y presta el manubrio a jovenzuelas, tiene más posibilidades de enamorar que uno que solo se presta diligente a levantar sus posaderas  cuando sube al transporte una embarazada.
Paraguas y  colectivo no resulta un buen maridaje. Si ha sido utilizado es un 83.24% probable que algunos de los pasajeros se lleven una pequeña ducha de regalo. Es esto tan cierto, como que si ha llovido el portador al sentir las primeras gotas ha levantado la cabeza hacia el cielo como para asegurarse no haya sido un pájaro.
La cantidad de personas cuyas caras “son conocidas” o “suenan” es directamente proporcional a la cantidad de viajes realizados en la misma línea. Llegado el caso, como solución al intríngulis, uno podría entretenerse nombrando secretamente a cada personaje poblando los viajes de carlos, marías, y ernestos: es siempre de vital importancia que alguno se llame Ernesto.
En caso de manifestación, corte de calle o cualquier eventual cambio de rumbo (como esas usuales tormentas de meteoritos que tanto entorpecen el tráfico)  los más tímidos e indecisos, tocaran el timbre y descenderán del ómnibus sin dudarlo primero, para notar que el destino deseado dista a kilómetros, después.
Quienes practican el voyeurismo colectivo, espiando las bicicletas que penden de balcones floridos, los zapatos que cuelgan de los postes de luz, las orbes encantadoras del mundo en la punta de los edificios y los exhibicionistas impúdicos que toman mate en ropa interior; tendrán un 64.14% más de probabilidades de bajar en la parada equivocada que aquellos que no lo practiquen, que de seguro vivirán su viaje sumidos en el oprobio y el tedio urbano.

FIN DEL VIAJE-

lunes, 28 de julio de 2014

Meditaciones subterráneas

En el primer vagón, sentada en el último asiento de la última fila que roza el final de la formación, siempre hay una vieja aburrida y tristona que olvida combinar las medias de reno navideño con los zapatos marrones de tacón acordonados.

En el subte la vida transcurre como si a través de sus ventanas se proyectara una película condicionada: cuando el viaje  parece haber alcanzado el punto máximo de ebullición uno debe bajarse.

Está comprobado científicamente que el tramo de la línea D que abarca desde la estación Plaza Italia a la estación de Congreso, una puede enamorarse un 74.27% más que en el tramo que va desde Pueyrredón a Plaza Italia. La diferencia radica en la cantidad porcentual de colonia que los practicantes de medicina que suben en Pueyrredón utilizan.

Por obra y gracia de la tecnología ese ritual de mirarse ya no existe. Los ojos de los otros como Narciso se reflejan, pero no ya en los míos. La pantalla que sostienen y los muestra, les devuelve en cambio un mundo por fuera del que es. Están sin estar, mientras el andén se repleta de gente que ya dejó de serlo.
Así, un ser que lee un libro y lo sostiene, como compartiéndolo deviene en un espécimen deseable en cada álbum de figuritas. 

Las historias de boleros y los romances son pocos. Los galanes son los que ceden el asiento y los héroes los que sobreviven a la infancia que se les va en cada estampita.


FIN DEL VIAJE.-

(Foto tomada en la Línea A por Luis Ramos:
https://www.flickr.com/photos/luhram/sets/72157603570267192/)





viernes, 11 de julio de 2014

Ventanas

"El mundo no se ha hecho para que pensemos en él
(pensar es estar enfermo de los ojos),
sino para que lo miremos y estemos de acuerdo..." (...)
Fernando Pessoa

Autor: Diego Argañaraz Fochi
Titulo: "Ventanas"
Año: 2011 - Tucumàn - Barrio "Los Vazquez"


Amanece y escucho "Clair de lune" de Debussy. Vuelvo a poner "play" y revuelvo el té de dudosa temperatura mientras el cursor sigue titilando en un texto que empecé y por alguna razón decidí no terminar. 
Los primeros hilos de sol se cuelan por mi persiana, y lo que se me figura no son arcoiris donde pájaros azules vuelan. Desde ayer que ví la foto, no puedo quitarme sus ojos de la cabeza. 
Como los guardianes de Hera no duermen. Trascienden fronteras y aunque un "petit prince" nos haya dicho que lo "esencial es invisible a los ojos" porque se ve mejor con el corazón, estos ojos me ven como si  fuese transparente. Me atraviesan por completo. Acceden al pasillo de los jardines de mi niñez donde me escapo por la ventana a la hora de la siesta.
 Adivinan. Adivinan que las estrellitas que enciendo en Año Nuevo se apagarán de una vez hasta el otro año como los cerillos de esa niña del cuento que me contó el abuelo, que se apagaban pero de a una por vez.
Adivinan que por la gracia de la naturaleza, las flores de la Boungainvillea spectabilis, que me presentan como "santa rita" igual que la santa que "lo que da después lo quita";  serán violetas, rosadas y después rojas con el devenir de los días, de las estaciones, y con el caer de las ilusiones y las hojas.
Aciertan cuando suponen que las burbujas que soplo con demasiado entusiasmo nunca emprenderán vuelo, y que en cambio, aquellas que sople despacito alcanzarán a desdibujarse entre las nubes en silente adiós. 
En acompasado vaivén arremeten contra el mundo desde arriba de la hamaca con los pies colgando, y contemplando desde lo alto los árboles chiquitos y las casas diminutas como en un cuadro. El mismo mundo que con arritmia atinarán a alcanzar por lo bajo, con el mareo existencial que provoca el chocárselo de frente.
Son testigos entre las sábanas blancas, de mis pies que se escabullen embarrados para fingir que sí dormí, y que no pasé  la hora de la siesta  tocando la melodía al viento, en el piano imaginario que se me hace el cielo, de ese Chopin eterno que en situaciones se me hace eco hoy.
Se cierran para  la abuela que viene a despertarme y que me llama a abrirlos a la hora de la merienda. Es hora de merendar y de olvidar las flores, las burbujas, las nubes y las teclas de los pianos que no existen. 
No son las cinco en punto pero es la hora del té. El mismo de dudosa temperatura que tomo ahora, mientras a través de sus ojos sueño despierta que espío por las hendijas de la persiana que da al jardín en el que entre santa ritas y árboles de mora ya crecí, aunque no quisiera.
  

miércoles, 9 de julio de 2014

La Familia de Ukeleles y los primos lejanos

La Familia de Ukeleles con la participación de musicales primos lejanos, presentaron su nuevo y primerizo disco en el “triciclo” que brindaron en el Café Vinilo durante tres fríos viernes de junio. A continuación la intimidad de tres noches inundadas de swing, sonidos hawaianos y boleros de esos que arrancan lagrimones.


El ukelele es ese instrumento chiquito de cuatro cuerdas oriundo de Hawai, Tahití, la Polinesia y la Isla de Pascua, de sonido dulce, ameno. Es una especie de cajita musical de cuatro cuerdas en la que se puede transportar el arrullo de la brisa de mar.

La Familia de Ukeleles compuesta por Matías L. Martinelli (ukelele, autoharp, banjo y voz), Melisa Muñiz (ukelele, trompeta y voz), Diego Pozzi (ukelele, guitarra resofónica y voz), Damián Manfredi (contrabajo), Martín Capdeville (percusión), Juan Abraham (ukelele, voz y accesorios) y  Adrián Capresi (ukelele, banjo y voz); tomó sus mejores sonidos y los hizo canción. Suenan entonces entre su repertorio clásicos del swing de los años 50´ y 60´ como "These Boots are made for walking" de Lee Hazlewood, que interpretaba Nancy Sinatra (incluida en su último disco homónimo), "Ma Betty Boop a moi" del grupo francés Opa Tsupa y sonidos hawaianos en "Hapa-Haole Hula Girl"  de Sonny Cunha.


Con la participación de musicales primos lejanos, presentaron tres fríos viernes de junio, su nuevo y primerizo disco en el “triciclo” que brindaron en el Café Vinilo, un espacio cultural  en Palermo, que cuenta como tesoros con una selección variopinta de LP´s  para elegir mientras uno se toma alguna bebida espirituosa. Invitaron para esta ocasión al hermano Adrián Reboratti, que obró magia desde los vientos (saxofón, flauta traversa, melódica) a los primos lejanos del campo en la noche folk (Marina Domínguez: arpa y Juan Pablo de Mendonca: acordeón), a los de la costa en la velada Hawai & Love (Rosario Baeza: violín y Matías Lourenço: quenas) y a los del barrio en la noche de swing (Rosario Ruete y Juan Villafañe: sesión de tap, Federico Correa Louzao: tuba, Lautaro Schachman: trombón y Gisela Kinki Orlandini: Trompeta) en tres noches que si pudieran exprimirse derramarían  melodías almibaradas, aunque como contaran  solo tengan una canción de amor: "Eres fea" (tema 8 de su último disco).
Luego del lanzamiento de su primer disco en La Trastienda en abril, fueron tres las noches de este junio que recién se despide, en las que la Familia se agrandó para durante un tiempo largo seguir sonando en la rocola imaginaria de nuestras vidas. Y es que se hace difícil no llevarse las melodías prendidas como en un ojal interior. El colorido atuendo y los sonidos marinos que "Fideo" (Martìn Capdeville) improvisó con una caja de sal, bolsas plásticas de esas que volaban en Belleza Americana, y hasta hojas de palma trasladaron la sala de Palermo a las playas de un Hawai que de golpe se hizo cercano.
Entre las mesitas dieron comienzo a las veladas y con las luces bajas y a capella abrieron el telón de la noche con “ Plenty More”, una canción del álbum "The inevitable" de Squirrel Nut Zippers , tema que no está incluido en el disco, pero que se adelantaron a regalar anticipándose a los pedidos de bonus track que llegarían con los últimos temas.  Así dieron comienzo a los shows, con la gente chasqueando los dedos para acompañar el ritmo sin alterar la armonía reinante.
"Train" llegaría para mostrar el primer corte del disco de autoría propia y también, con el sello de la Familia, "Paparulo" con la interpretación de Martín Capdeville que se metió al público en el bolsillo desde el primer minuto. Mel Muñiz llevó el vintage a las noches y con la voz seductora tornó la ciudad color sepia, entonando "I fall to pieces", una canción de Hank Cochran y Harlan Howard que interpretaba Patsy Cline  y que cuenta la historia de una chica triste que se derrumba cada vez que ve a quien supiera ser su enamorado porque actúa como si nada hubiese pasado entre ellos.
Como si sorpresas faltaran, se sumarían "Only the lonely" de Roy Orbison en una interpretación magistral de Matías Martinelli, y "Everyday" de Buddy Holly, para que todos suspiren con las campanitas que el xilofón sabe imitar.
El romance no sobra en el cancionero ukelelico pero abundan las historias dignas de culebrones mexicanos. El derroche pasional llegó con la piel de gallina cuando Mel Muñiz interpretó "Nosotros" un bolero de esos tristes compuesto por el cubano Pedro Junco que cuenta la historia de un amante enfermo que decide para no contagiar a su amada dejarla ir.  "Nosotros" no está incluida en el disco, pero es otro de los clásicos  infaltables, que no pudieron dejar de cantar ninguna de las noches.

"No es falta de cariño, te quiero con el alma. Te juro que te adoro y en nombre de este amor y por tu bien te digo adiós", reza. La canción terminó y en esa nota divinamente larga que Mel sostuvo, todos corearon el adiós aunque faltara mucho para despedirse.

 Habrá mucha más Familia de Ukeleles, por suerte para rato. 




Próximos shows:

Se presentarán el 09 de julio a las 21.00 en Sheldon -Honduras 4969, Palermo-

Fb: https://www.facebook.com/familiadeukeleles?fref=ts

El artículo ha sido publicado en la Revista Alrededores: http://www.alrededoresweb.com.ar/2014/07/la-familia-de-ukeleles-y-los-primos.html