sábado, 2 de mayo de 2015

La justicia es ciega, no vegana

En el Espacio Cultural Acevedo, los domingos a las 21 hs, Marcio Barceló Manelli reestrena en la escena porteña "Una libra de carne". La obra, del dramaturgo argentino Agustín Cuzzani, reversiona el clásico shakesperiano "El mercader de Venecia" reencarnándolo en una crítica aguda y sagaz del sistema capitalista. Aquí, algunas consideraciones esenciales de la obra y la palabra de quien le da vida cada domingo. 

El "Mercader de Venecia", obra teatral de William Shakespeare publicada en el año 1600, fue inspiración de muchas adaptaciones que buscaron hacer de la historia del Bardo la propia. La pieza retrata a partir de la concepción del personaje de Shylock, un prestamista usurero judío, el tipo ideal del burgués capitalista. En la búsqueda de la maximización de la ganancia, recurre a la usura y especula con los intereses del dinero que le presta a sus clientes, bajo el halo impiadoso de una falsa filantropía. Antonio, un mercader veneciano que ha empleado su dinero en barcos que tiene en el extranjero, recurre a él para socorrer económicamente a un amigo en apuros. 
En el cine metamorfoseó en las cintas de Jack Gold para la BBC en 1980 y en la de Michael Radford en el año 2004, protagonizada por Al Pacino en el papel de Shylock. Encarnando el mismo papel, pero esta vez desde las tablas, Pacino protagonizaría la pieza en Broadway en el año 2010 en una de las maravillosas versiones que se han visto de la obra. 
En "Una libra de Carne", Agustìn Cuzzani, creador de la "farsátira" - género teatral que mezcla la farsa con la sátira-, completa el cuadro reemplazando a Antonio por el personaje de Elías Beluver. Beluver, respondiendo al tipo de ideal del proletario, recurre a Tomás Shylock García que le envía, en medio del desasosiego, corredores que le ofrecen la ayuda económica del oportunista. Acuciado por las deudas que no alcanza a pagar con el salario de subsistencia por el que trabaja, enfermo y acechado por su mujer y la crisis en la que su matrimonio se encuentra, recurre finalmente al préstamo ofrecido.

Cuando los intereses lo ahogan y no hay garantía que pueda avalarlo, Beluver acuerda un nuevo plazo de pago comprometiéndose a pagar la deuda en caso de vencerse, con una libra de carne del costado izquierdo de su pecho. Es llevado entonces a la Corte para ser juzgado para que un jurado determine su culpabilidad y se cumpla la condena indicada. 
La pieza de Cuzzani es de tal actualidad, que suma a la crítica que hace de la enajenación del sistema capitalista y de la mercantilización del trabajador (Beluver es un humilde trabajador que debe pagar su miseria con una libra de su propia carne) una reflexión que invita a cuestionar la infalibilidad de la justicia. El jurado que ha creado para decidir el destino de Beluver, se compone de un visitador médico, una maestra, un ama de casa y un jubilado. Desde el prejuicio unos (el ama de casa y el jubilado lo juzgarán de acuerdo a lo que deducen y concluyen de lo que han oído en los medios de comunicación) y desde la mirada agudizada que la especialización de sus profesiones les ha dado los otros, los cuatro se decidirán por la culpabilidad o la inocencia de Elías Beluver. 
Con los prejuicios intrínsecos de cada uno de los jurados, los unos por la "falta de seguridad", los otros por la "molicie" y "la incapacidad de ahorro" llevarán a cabo el proceso de decisión: ¿Es Beluver realmente culpable? 
Desde la puesta en escena, Marcio Barceló apuesta a sacarle todo el jugo a la farsátira. Ambientada en un tribunal donde las máscaras justifican la ceguera que reina en el mundo de la justicia, se multiplican los momentos donde el humor atenúa por un rato la realidad que somete al acusado. Con impecables interpretaciones, el elenco es homogéneo y se lucen el coro en su conjunto, el jurado, y los personajes principales por igual.
Desde el proscenio, hasta bambalinas, las carcajadas brotan con escenas tragicómicas que se intercalan con las vivencias personales de quienes testifican desde la butaca. La cotidianeidad de Beluver nos inunda y con ella los interrogantes que hacen de él un hombre inocente. Las respuestas quedarán flotando en el aire y buscarán lugar, mientras el jurado decide el destino de Beluver. La justicia es ciega, aunque no vegana. 



ENTREVISTA A MARCIO BARCELO MANELLI: (Director de una libra de Carne). 
¿Cómo llega a tus manos el texto de Cuzzani: "Una libra de carne"? 
El texto lo conozco desde hace muchos años, cuando estaba cursando en la tecnicatura de teatro (que pertenecía a la escuela de danzas N º1 y ahora se independizó y es la primer escuela de teatro a nivel medio). La hice con la profesora Natalia Villar, mi personaje era Shylock García. La hicimos como muestra de fin de año. Luego me volví a encontrar con el texto, en el 2013: fui a ver una muestra de teatro de Martín Urbaneja, y mientras estaba ahí volvió a mi "una libra de carne", la obra y como hacerla. Como iba a ser o quería que sea. A la otra semana ya estaba armando el elenco. 

La puesta en escena apunta desde el texto de Cuzzani, a la conservación de algunos elementos típicamente shakesperianos. ¿Cuáles son aquellos que consideraste imprescindibles a la hora de elegir los matices a conservar? 
Creo que Cuzzani acercó a Shakespeare a nuestro puerto. Lo bajó para que nosotros podamos acceder con nuestra propia cultura. Lo resignificó, le dio su propia opinión, con sus propias ideas, y supo hacerlo de la mejor manera. Ese trabajo ya estaba hecho cuando yo tomé el texto, igualmente gracias a eso tuve la oportunidad de seguir direccionando esos hilos que me había dejado Cuzzani. Nos apropiamos del texto con todo el equipo de trabajo, hicimos lo que Cuzzani a Shakespeare, pudimos reavivarlo nuevamente, tomar decisiones para dejar un trabajo claro y conciso, sin vueltas, con nuestros códigos culturales, portuarios. 

"El Mercader de Venecia" es una obra que juega con los tipos ideales de sexualidad y erotismo. En la puesta de "Una Libra de carne" se despliegan desde el vestuario y los rasgos físicos.  ¿Hubo premeditación en esta sutileza?
 Al ser una comedia, creo en el trabajo de composición corporal como una buena herramienta para encararla. Hay una realidad física y tangible que son los cuerpos en escena de los actores, toda la puesta se está jugando con los actores que representan, además ellos hacen mas de 2 personajes cada uno y la construcción corporal nos permitió encontrar dinamismo y una mecánica de funcionamiento. A la hora de decidir sobre el eje de construcción, encontramos que la energía ubicada en el vientre, en el sexo era la que más nos movilizaba la escena, la que mejor respondía. De todas maneras, la sexualidad aparece en la obra como un colchón que sostiene la conjunción de monólogos que la forman. Lo que prima en el texto es la parte cívica, humanista. El texto argumenta la tragedia que vive Elías Beluver para terminar en un tribunal de justicia donde se pone en juego su culpabilidad o inocencia. Pero como Agustín Cuzzani etiqueta a su obra como una "farsátira", a la hora de representarla tomé la decisión de que el ojo del espectador esté puesto en el despliegue de los actores en el argumento, y que el argumento caiga como un baldazo de agua fría después del calor de los cuerpos; que el espectador diga: - "Uy, a todo esto, al tipo lo estaban juzgando". 


El jurado que juzga a Elías Beluver está integrado por cuatro estereotipos vigentes en nuestra sociedad. ¿Cuál es la metáfora que te gustaría legarle a tu público en tanto actor social?

Toda la obra esta maniobrada con un código instalado en la comedia del arte. Los actores utilizan máscaras, son arquetipos, tipos fijos sociales. A la hora de construirlos dimos mucha importancia en otorgarle a cada personaje una similitud con los arquetipos de la comedia del arte (zannis, viejos, dotores, capitano, enamorados, etc...). A partir de ahí le sumamos las similitudes socio culturales de nosotros, los argentinos, específicamente los porteños. Creo que cada espectador puede estar de acuerdo o en desacuerdo con cada personaje, puede empatizar y odiarlo o amarlo. Al estar tan cercanos a nosotros, cada espectador puede ponerle a cada personaje el nombre de un familiar que es parecido, o el nombre de un amigo que tiene el mismo tipo de opiniones. Y para mí eso es impagable, que haya un reconocimiento es que el objetivo particular del producto está finalizado, que se logró una interacción real y particular con cada persona que viene a ver "La libra". Después lo que hace cada uno con ese estímulo, es personal. Puede que no cambiemos el mundo, pero pudimos ponernos de acuerdo algunas horas en un teatro, pudimos decir todos lo mismo, el equipo y el público. 





Ficha técnico-artística: 

"Una libra de carne" 
de Agustín Cuzzani 

Elenco: 
Federico Emilio Bramati - Facundo Adamo - Adrián Alejandro Malta - Leandro Moro - Mara Sapir - Santiago Damián García - Silvina Edith Gracía - Juan Ignacio Flores - Sebastián Gonzalez Pitta - Julián Chertkoff - Tomás Chediex 
Dirección: 
Marcio Barceló Mannelli 
Asistencia de Dirección: Pedro Padilla López 
Producción: Julieta Carrillo 
Asistencia de Producción: Camila Casaubon 
Escenografía y vestuario: Daniela Chihuailaf 
Asistencia de escenografía y vestuario: Valentina Remenik y Daniela Chihuailaf
Diseño de luces: Lucas Lavalle 
Música: Juan Pedro Braun 
Diseño y realización de máscaras: Adrián Malta y Marcio Barceló 
Colaboración en realización de mascaras: Elenco 
Fotografía: Dafne Szleifer 
Diseño gráfico: Guadalupe Guada Lobo 
Diseño de carpetas y gacetillas: Martin Thompson
Género: Farsátira 
Duración aproximada: 90 minutos 


Acevedo 460 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina 
Teléfonos: 4854-2257 
Entrada: $ 90,00 - Domingo - 21:00 hs - Hasta el 03/08/2014



La nota ha sido publicada en la Revista Alrededores:  http://www.alrededoresweb.com.ar/2014/07/la-justicia-es-ciega-no-vegana.html

viernes, 1 de mayo de 2015

Día Internacional del trabajador

"La ciencia de adquirir riquezas está en encontrar cierta cantidad de hambrientos, pagarles tres monedas, hacerles producir por diez, amontonar una fortuna y acrecentarla de inmediato mediante algún golpe de mano con ayuda del Estado". Kropotkin 





Hoy no es un día para brindar, ni para soltar globos: ni amarillos ni de ningún color.
Hoy es un día para con las ideas en remojo, despertar la conciencia adormecida en la rutina cotidiana, a fuerza de dinero obligatoria.


Cuando se conmemora un aniversario más de la tragedia de los Mártires de Chicago, sus caras se replican en los miles de comercios abiertos, que irrespetaron la solemnidad de este día, explotando hoy también a sus trabajadores.
El día del trabajador es todos los días, cuando emerge la persona por encima del número y trunca el plan siniestro de convertirse en una parte del engranaje.



Una vuelta por la feria del libro 2015

Este año, es la vez número 41 que se celebra la Feria del Libro en Buenos Aires. 
No vendrán Gabo, ni Eduardo Galeano, aunque hay invitados especiales de nombres rimbombantes en las redes sociales. Viene Rosa Montero, llega Arturo Pérez Reverte, entre muchos otros personajes del mundillo intelectual.
Hay charlas sobre la literatura rusa, con un comité que viaja especialmente para la ocasión. Hay concursos que premian al conocimiento de la literatura argentina. 
Hay trivias para saber qué clase de héroe o heroína literaria sos, con pantallas táctiles pendiendo de los muros. 
Está la rueda de la fortuna de Melquíades donde se pueden ganar premios y participar como si la feria deviniese por arte de magia en una  kermesse de barrio. 


Hay juicios donde las partes se encuentran batallando con poesía.
Hay máquinas parecidas a las rocolas para elegir miniejemplares de clásicos de la literatura nacional en el stand de la Biblioteca Nacional. 
Hay conferencias, actividades y hasta simulaciones de juicios donde lo que se juzga es la validez de la descarga virtual de libros, por ejemplo. 
Las editoriales han dispuesto todo para que la oferta satisfaga todos los gustos. Así descansan entre clásicos inolvidables, saldos de biografías de una Moria Casán pelada, un Daniel Scioli joven, colecciones de Billiken, sagas modernosas que aspiran a ser las nuevas Crepúsculo. Hay que destacar la presencia en la feria de editoriales emergentes, especializadas en Ciencias Sociales, en la difusión de los nuevos autores, de los nuevos dibujantes, de las nuevas ideas.
Enhorabuena, los libros!!

Dónde y cuándo:

La Rural, Predio Ferial de Buenos Aires: del 23 de abril al 11 de mayo de 2015.
Se puede consultar el programa completo aquí:
www.el-libro.org.ar




Una intrusa en el BAFICI

Solapada entre hypsters con camisas rayadas al grito de si han visto la última de Xavier Dolan y críticos que exhibían su acreditación plastificada pendiendo de su pecho con un cordón rojo como los gladiadores la cabeza de un león,  y se despanzurraban en los asientos que conseguían en las primeras filas de la sala (esos que dan tortícolis de novela) que alcanzaban a ocupar por llegar tarde para no dejar de ser una celebridad, me sumergí en el BAFICI 2015.

La cartelera que ofrecía un menú de tenedor libre para todos los gustos, con de todo como en galpón, iba desapareciendo como en los cartelitos del aeropuerto cuando se cancela un vuelo. Aquellas figuritas difíciles del álbum por las leyes de la oferta y la demanda, y por la ley de ventaja de otros son las que primero desaparecieron.
Como para muestra sobra un botón: dos botones bien distintos, como si mirara para pispear por una hendija de la ventana para ver al vecino, aquí un pantallazo del Festival de Cine de Buenos Aires.


Sleepless in New York: (2014)

Parafraseando a Nora Ephron y su bellísimo clásico "Sleepless in Seattle" con la dupla preferida del Hollywood noventoso (Meg Ryan/Tom Hanks), Christian Frei dirige este documental en la búsqueda de una de las preguntas más antiguas de la Humanidad: ¿es el amor tan poderoso como para matar? 
Si Freddy Mercuri viviera nos advertiría en efecto que "Too much love will kill you": el amor sí puede matarnos. 
En épocas donde las redes nos enredan, el amor, en el más atávico de los sentidos pareciera ser lo único que no es atravesado por las contradicciones del tiempo y, para probarlo,  Frei convocó a una antropóloga (Helen Fisher) con el objetivo de partir de una investigación sobre las respuestas neurológicas frente al desamor al intento de una conclusión que acerque tal vez al entendimiento de por qué es tan difícil superar una separación.
La investigación que dará marco al documental, rastreará en las historias de Rosey la Rouge una artista de varieté, Alley Scott una diseñadora de ikebana, y Michael Hariton la voz masculina del filme que contarán al estilo reality cómo continúa la vida sin el otro.
Patética hasta la risa por momentos,  elocuente e hilaraz, mordaz e introspectiva, la película se deja ver. Tal vez por transferencia, el espectador puede identificarse en muchas de las escenas y ser en la icónica New York, un insomne más. 

Sleepless in New York site



Villa Amalia (2009)

Dirigida por Benoît Jacquot. y protagonizada por Isabelle Huppert, que estaba presente en la sala, la película retrata la historia de una mujer intensamente almodovariana, al abismo de un ataque de nervios.
Con un padre inexistente en su línea de tiempo, un marido infiel, amigos demandantes, y una carrera como compositora que pierde su eje, la película con su hora y 42 minutos de duración podría haber resultado interesante. Sin embargo, a pesar de la extraña calificación que decidió darle Huppert en el intercambio con el público antes de comenzar el filme (dijo que era una película "accesible"), la película es un monumento fílmico al tedio. Las escenas son previsibles, los diálogos casi inexistentes porque Ann su protagonista debe guardar ese halo de misticismo hasta el final, y la música que podría haberse destacado dada la profesión de su personaje principal solo exhorta más el ambiente tenso y soporífero.
La fotografía es destacable: obnubilan los paisajes de "Villa Amalia" rodada en los paisajes bohemios de Francia, Italia, Suiza y Bélgica, culminando en el paraíso secreto de Ann en la isla de Barano d´Ischia, donde la atención del espectador sucumbirá tan profundamente como las aguas de su océano.
 
Villa Amalia

TRAILER: www.youtube.com/watch?v=J_r7hAk5HK0



Destacable la labor de Federico Ransenberg, en la muestra "Juguetes de Cine" del Centro Cultural Recoleta, diseñados para inspirar los cortos institucionales de BAFICI de Sergio Wolf. 
También impecable, la muestra de Monicelli y Rap, con motivo del aniversario número 100 de Monicelli, curada por su esposa, la artista Chiara Rapaccini.














jueves, 30 de abril de 2015

Y mientras tanto Saudade

Saudade” es un término del portugués que difícilmente encuentre una traducción fidedigna al castellano. Abordada como una prima hermana de la melancolía, la saudade completa los puntos suspensivos de la falta.

La Bossa Nova nacida en la bellísima canción compuesta por Tom Jobim y Vinicius de MoraesChega de saudade” replicada en la guitarra celestial de Joao Gilberto, exprime las penas presentes en las almas cariocas, y suena en “Saudade de Bahía” también en la voz de Jobim resonando hasta en el eco de la de Paulinho Moska, fresca y sutil; y la desgarradora “Sodade” de Cesaria Evora.

Manuel de Melos, el escritor portugués, la definió como “bem que se padece e mal que se gosta” (bien que se padece y mal que se disfruta). Ramón Piñeiro, desde una perspectiva filosófica, dice que la saudade proviene de la soledad. El mineiro Mario Palmeiro en cambio, elige cantar en “Saudades” que para entender su significado, solo basta con enamorarse para perder después el amor.



La saudade vendría a ser ese “mientras tanto”, ese “quizás”, es el tiempo en suspenso de un cursor que titila y no deja clickear en el “send”. Es el tiempo de reposo de un saquito de té, que con dudosa temperatura aguarda a que con la borra se disipen los tristes pensamientos, es ese signo de interrogación que en realidad pretendemos no develar.

Eso pareciera haber pensado Lucas Santa Ana, cuando de la mano de Francisco Ortiz en la dramaturgia, sacó del proscenio y trajo a escena nuevamente (la obra estuvo ya en cartelera en el 2014) en primerísimo plano las historias de Germán y Sergio; vecinos y amigos de la infancia que tras reencontrarse terminarán por encontrarse a sí mismos.

Con una escenografía minimalista, la historia sostiene el argumento gestáltico de que “el todo suma más que las partes”, y con ajustadas actuaciones del elenco (se destacan la de Gabriel Gavila en el papel de Sergio y María Lía Bagnoli, en el papel de Elvira su madre) el hilo argumental se sostiene oscilando entre flashbacks que rompen la cronología de un tiempo que se retrotraerá para volver a empezar.
En la reunión de Sergio y de Germán, la historia de Horacio y Nazareno sus padres; como quien calca un dibujo, dejará traslucir que la historia, en palabras de Eduardo Galeano: “solo se repite como penitencia a quienes son incapaces de escucharla”.
A partir de los recuerdos que les quedan, será la hora de reconstruir la historia de sus padres, para entender la suya y dejarse atravesar por los recuerdos y la angustia.
Mientras tanto, la saudade.



Ficha técnica:
Actores: Gabriel Gavila (Germán), Patricio Witis (Horacio), Facundo Martín (Sergio), María Lía Bagnoli (Elvira), Agustín Aguirre (Nazareno), Pilar Abentín (Ana)
Realización de Escenografía y Vestuario: Mariana Petrini
Diseño de iluminación: Soledad Ianni
Asistente de iluminación: Carolina Rabenstein
Música Original: Coiffeur
Diseño de maquillaje: Paula Delguy
Diseño de peinados: Ramiro Sorrequieta
Fotografías: Kenny Lemes
Diseño Gráfico: Leandro Kolera
Prensa: Correydile
Asistente de Dirección: Lucas Sánchez
Dramaturgia: Lucas Santa Ana y Francisco Ortiz
Dirección: Lucas Santa Ana
Viernes, 20.30 hs: El Estepario Teatro: Medrano 484


Big eyes: sus ojos se cerraron

Este jueves y con la dirección de un irreconocible Tim Burton, llega a cartelera una película para ver con los ojos bien abiertos: “Big eyes”, la historia del matrimonio Keane y del misterio de los niños que desde el lienzo guardaban el secreto de los ojos gigantes.

Muchos son los rumores que susurran, que el autor de “Romeo y Julieta” no fue William Shakespeare.
Una de las historias, retratada por Roland Emmerich en “Anonymous”, narra la vida de Edward de Vere: Conde de Oxford, dramaturgo, poeta, mecenas de las artes y,  al parecer y decir de la película de Emmerich; autor de las obras literarias más maravillosas de la humanidad, atribuidas naturalmente al Bardo.
¿Cómo podría William Shakespeare, un vulgar analfabeto del vulgo, con problemas de alcoholismo y debilidad por los excesos, concebir la historia de amor más triste e indeleble de la historia?

Peggy Doris Hawkings (Margaret Keane), es una artista estadounidense  cuya obra es conocida por plasmar grandes ojos en los personajes de sus óleos y retratos de mujeres, niños y animales domésticos.
Nacida en 1927, presa de una timidez crónica y con el peso en los hombros de una sociedad que, en proceso de transición, condenaba la liberación femenina; con el autoestima devastada por un divorcio y el rol de madre soltera, se casa con Walter Keane: un vendedor de inmuebles autoproclamado artista bohemio en sus ratos libres.
Existen muchas películas que abordan la vida de artistas y personajes de la Historia desde el lugar de la conspiración, y muchas también las que buscan reivindicar al héroe y darle el lugar que se merecía en la línea de tiempo.



En el caso de Tim Burton en “Big Eyes” las intenciones se muestran confusas. Tal vez porque el director, confeso fan de Margaret Keane, intenta que la obra en la película: lejos de toda pretensión de sumergirnos en alguno de los mundillos fantásticos a los que nos había acostumbrado; sea el principal sostén de la defensa de la artista; que en la piel de Amy Adams pasará bastante desapercibida bajo el halo hipnótico de Walter Keane (Christoph Waltz).
Si la intención explícita de Burton hubiese sido la de levantar nuevamente la sospecha de que sí era Walter el autor de los ojos grandes, la elección de Waltz para encarnarlo hubiese sido apropiada.

La sugerencia en cambio de que fue la anodina protagonista la verdadera Creadora y no la genialidad, verborragia y estilo; la majestuosa catarata de palabras y de magia brindada por ese ser que es el Walter Keane de Waltz: que conmueve hasta la última fibra con la asombrosa y peculiar técnica para devenir psicopatía en nostalgia; resultará al menos tan inverosímil como el hecho de que el film entero haya sido concebido por el mismo Burton que deslumbraba con hombres con manos de tijera y directores geniales rodados en blanco y negro.
 ¿Cómo pudo Margaret Keane un ama de casa sin autoestima, con las pasiones sepultadas y  la mirada vencida, concebir sus ojos grandes?
La pregunta ya resuelta por el peso de la historia, justicia mediante y escándalos multimediáticos a escala; queda flotando en el aire junto con la pretensión de Burton de mantener su lugar de rockstar del  séptimo arte.


FICHA TECNICA:
“Big eyes” (Estados Unidos, 2014)
Dirección: Tim Burton
Guión: Scott Alexander, Larry Karaszewski
Elenco: Amy Adams, Christoph Waltz, Danny Huston, Jason Schwartzman, Krysten Ritter,Terence Stamp, Heather Doerksen, Emily Fonda, Jon Polito, Steven Wiig, Emily Bruhn, David Milchard, Elisabetta Fantone, Connie Jo Sechrist, James Saito
Duración: 106 minutos.



The Wind rises: Flotando en el viento

Hayao Miyazaki se despide este jueves de la pantalla grande en la cartelera porteña. El poeta japonés creador de “El viaje de Chihiro” nos cuenta esta vez la historia de Jiro: el niño miope que sueña que algún día podrá volar.

Miyazaki le dice adiós al cine, después de un historial sorprendente que contabiliza un total de cero decepciones. Para quienes nacieron en la década del 80´, no les será difícil recordar la serie animada “Heidi” que daban a la hora de merienda en uno de los canales de tv local, de la que fue co-creador. Era una de las primeras animaciones japonesas que llegaban al país, que después llenarían la grilla con los dibujos que parecían moverse en cámara lenta.

Hoy con opciones variopintas de animé y comics que mutan en la pantalla grande y nuevas técnicas de digitalización de los dibujos, Miyazaki pudo hacer lo que nadie consiguió antes: le hizo frente al gigante Disney que monopolizaba la atención coloreada y, muñido de su masterpiece “El viaje de Chihiro”, se alzó con un Oscar a la Mejor Película animada en el 2002 venciendo ante alguna de las favoritas de la terna: “Lilo y Stich” y “La era del hielo”. Ese mismo año se alzó con el Oso de Oro en el Festival de Berlín, convirtiéndose en la primer y única película animada en conseguirlo.

El autor de obras maestras como: “La princesa Monokoke”, “Porko Rosso” y “El castillo ambulante”; inspirado en un poema del francés Paul Valéry: “Le vent se lève, il faut tenter de vivre” (El viento se levanta, debe tratarse de vivir), deja vacío el detrás de cámara y nos regala su último haiku dorado: “The wind rises” (en japonés “Kaze Tachinu”, en castellano: “Se levanta el viento”).

Es difícil ocasionalmente, distanciarse del cine que retrata humanos, que utiliza actores y modela situaciones en espacio y tiempo real, cuando lo que se mira es dibujado en una película animada. En el caso de “The wind rises”; como en toda la obra de Miyazaki; el formato y los colores son parte de una belleza ineludible que constituyen la composición de lo que pareciera haberse concebido como un cuadro que confirma que el todo sí es más que la suma de las partes.

Cada detalle, cada color, cada movimiento, cada palabra, cada sensación despertada en el espectador; contribuyen a que la historia de Jiro, el joven que sueña que puede volar nos suene real. Admirador de Giovanni Caproni, un ingeniero aeronáutico italiano con quien conversa en sueños, desde niño cultivará la pasión por las alas que intentará desplieguen vuelo y hagan caso omiso a la miopía que amenaza con estrellar su sueño. Ni la guerra que azota su tierra, ni la pobreza ni el hambre que sobrevuelan su pueblo, harán que se desplome su objetivo. Se elevará por encima de ellos con la hermosa Naoko de quien se ha enamorado y, enlistado en una empresa de ingeniería aeronáutica que le permitirá acaso volar más allá de las horas de ensueño, se dejará llevar por el viento.

El mensaje que no puede leerse en la película, es que Jiro existió más allá de las fronteras del cine, y fue uno de los principales responsables de la creación de los aviones bombarderos Mitsubishi utilizados en Pearl Harbor. Tal vez Miyazaki buscó desde la concepción de “The Wind Rises” reconciliar el alma en pena de Jiro Horikoshi, quien en su diario describía su oposición a los horrores de la guerra.

Aunque nunca sabremos si la película es una bella expresión de la culpa y el infierno personal del héroe de Miyazaki que no encontró eco en la realidad, siempre nos quedará el placer de sus postales románticas, su idealismo en colores y la certeza de que la duda desaparecerá, como todo en la vida y en palabras de Kansas: “como polvo en el viento”.



FICHA TECNICA:

Kaze tachinu (The Wind Rises)
Dirección: Hayao Miyazaki
Guion: Hayao Miyazaki (Cómic: Hayao Miyazaki. Novela: Tatsuo Hori)
Elenco: Animación
Duración: 126 minutos